Zolpidem Genoptim: composición y presentación
Un comprimido recubierto contiene 10 mg de tartrato de zolpidem. El medicamento actúa deprisa, así que hay que tomarlo justo antes de acostarse o ya estando en la cama.
Se toma una sola dosis por noche y no se toma una segunda esa misma noche: es una regla aparte, no una recomendación general. La composición incluye lactosa, de modo que el medicamento no conviene a quienes tienen trastornos raros como la intolerancia a la galactosa, el déficit de lactasa de tipo Lapp o el síndrome de malabsorción de glucosa-galactosa.
Cómo actúa Zolpidem Genoptim
El tartrato de zolpidem es un derivado de la imidazopiridina y no es una benzodiazepina, aunque actúe a través del mismo sistema. La sustancia se une preferentemente al subtipo omega-1, conocido también como subtipo 1 del receptor benzodiazepínico; corresponde al receptor GABA-A que contiene la subunidad α-1. Las benzodiazepinas, a diferencia del zolpidem, se unen de forma no selectiva tanto a omega-1 como a omega-2.
De esa selectividad se deriva el efecto: la modulación de la actividad del canal de cloro a través de ese receptor produce precisamente una acción sedante. El parentesco se confirma también por otro lado: la acción del zolpidem la revierte el flumazenilo, antagonista de las benzodiazepinas. Por eso todas las advertencias escritas para las benzodiazepinas le atañen igualmente.
Indicaciones
Tratamiento de corta duración del insomnio en adultos, en las situaciones en que el insomnio provoca debilidad o un agotamiento considerable del paciente. La formulación es estrecha, y la palabra «corta» no está ahí por casualidad.
Antes incluso de prescribir un hipnótico, la ficha exige averiguar en lo posible la causa del insomnio y tratarla a ella. Si el insomnio no cede tras 7–14 días de tratamiento, eso puede apuntar a una enfermedad psíquica o somática primaria, y entonces hace falta el estudio correspondiente y no seguir tomando el medicamento. A los menores de 18 años no se les prescribe: no hay datos que justifiquen su uso en ese grupo de edad.
Modo de empleo y dosificación
A los adultos se les recomiendan 10 mg al día justo antes de dormir. Debe emplearse la dosis diaria eficaz más baja y no se pueden superar los 10 mg. La duración del tratamiento suele ir de unos días a dos semanas, con un máximo de cuatro, y en los casos clínicamente justificados la dosis se reduce poco a poco antes de retirarla del todo.
| A quién | Dosis |
| Adultos | 10 mg al día justo antes de dormir; esa dosis no puede superarse |
| Pacientes de edad avanzada y debilitados | 5 mg: son especialmente sensibles al efecto del medicamento |
| Insuficiencia hepática | se empieza con 5 mg, porque el aclaramiento y el metabolismo del zolpidem están reducidos; en adultos menores de 65 años la dosis puede subirse a 10 mg solo si la respuesta clínica es insuficiente y la tolerancia buena |
| Insuficiencia renal | no hace falta cambiar la dosis, pero sí actuar con prudencia |
| Niños y adolescentes menores de 18 años | el medicamento no se emplea |
| Duración | de unos días a 2 semanas, máximo 4 semanas, incluido el periodo de reducción gradual; el uso prolongado no se recomienda |
Prolongar ese plazo sin reevaluar el estado del paciente no es correcto, y al propio paciente conviene decirle ya al empezar que el tratamiento estará limitado en el tiempo. No es una formalidad: es justamente el final inesperado del ciclo lo que vuelve temibles los síntomas de abstinencia.
Contraindicaciones
El medicamento está contraindicado ante la hipersensibilidad al tartrato de zolpidem o a cualquier excipiente. Las demás prohibiciones tienen que ver con la respiración, los músculos y el hígado: apnea obstructiva del sueño, miastenia grave, alteración grave de la función hepática, depresión respiratoria aguda o grave.
Aparte se enumeran los grupos a los que no se administra por falta de datos o por indicación inapropiada.
- niños y adolescentes menores de 18 años;
- pacientes con enfermedades psíquicas: las benzodiazepinas y los fármacos similares no se recomiendan como tratamiento principal de los trastornos psicóticos;
- personas con estados hereditarios raros: intolerancia a la galactosa, déficit de lactasa de tipo Lapp, malabsorción de glucosa-galactosa;
- se advierte por separado que las benzodiazepinas y los fármacos similares no deben usarse como único tratamiento de la depresión o de la ansiedad que la acompaña: en esos pacientes puede provocar un intento de suicidio.
Advertencias y precauciones especiales
La regla práctica principal gira en torno al número 8. El riesgo de alteraciones psicomotoras al día siguiente, incluida la capacidad de conducir, aumenta si el zolpidem se tomó menos de 8 horas antes de tareas que exigen lucidez; si se tomó una dosis mayor que la recomendada; si el medicamento se combinó con otras sustancias que deprimen el sistema nervioso central o elevan la concentración de zolpidem en sangre, con alcohol o con sustancias ilícitas. Esas mismas 8 horas de sueño ininterrumpido hacen falta para reducir el riesgo de amnesia anterógrada, que suele aparecer en las primeras horas tras la toma. La influencia sobre la conducción es grande: la somnolencia, el alargamiento del tiempo de reacción, el mareo, el aturdimiento, la visión borrosa o doble y la menor vigilancia persisten por la mañana, y se han descrito casos de «dormirse al volante» incluso en monoterapia a dosis terapéuticas.
- tolerancia: tras varias semanas de uso el efecto hipnótico de las benzodiazepinas de acción corta y de los fármacos similares puede debilitarse;
- dependencia: la dependencia física y psíquica se desarrolla con tanta más facilidad cuanto mayor es la dosis y más largo el tratamiento, y sobre todo en personas con antecedentes de abuso de alcohol o de sustancias psicoactivas; a esos pacientes se les vigila con especial atención;
- síntomas de abstinencia al interrumpir de golpe: dolor de cabeza y muscular, ansiedad muy intensa y tensión nerviosa, inquietud motora, desorientación, irritabilidad e insomnio; en los casos graves, desrealización, despersonalización, agudización del oído, entumecimiento y hormigueo de las extremidades, hipersensibilidad a la luz, a los sonidos y al tacto, alucinaciones y crisis epilépticas;
- insomnio de rebote: tras retirar el hipnótico, aquello para lo que se tomaba vuelve con más fuerza, a veces junto con cambios de humor, ansiedad e inquietud; avisar de esto al paciente por adelantado reduce su miedo;
- con los fármacos de acción corta los síntomas de abstinencia pueden aparecer incluso entre una toma y otra, sobre todo a dosis altas, por lo que la dosis se reduce de forma gradual.
Un tema aparte, y el más insólito, es la conducta durante el sueño. En pacientes que tomaron zolpidem y no se despertaron del todo se han descrito sonambulismo y otras conductas parecidas: conducir un coche, preparar y comer alimentos, mantener conversaciones telefónicas, tener relaciones sexuales, con posterior amnesia completa de esos episodios. La probabilidad de tales conductas es mayor con el consumo de alcohol y de otras sustancias depresoras del sistema nervioso, y también al superar la dosis máxima; si el paciente informa de algo así, hay que plantearse en serio retirar el zolpidem. A esto se suman inquietud, agitación psicomotora, irritabilidad, agresividad, delirios, accesos de furia, pesadillas, alucinaciones y psicosis: si aparecen, el medicamento se interrumpe, y son más frecuentes en las personas mayores. En ellas importa además otra cosa: por la relajación del músculo esquelético crece el riesgo de caídas y lesiones, sobre todo al levantarse de la cama por la noche. También hace falta prudencia en la insuficiencia respiratoria crónica, y en la depresión el medicamento se prescribe con cautela y en la menor cantidad posible, por el riesgo de una sobredosis intencionada.
Interacciones con otros medicamentos
La interacción principal es con el alcohol y con cualquier sustancia que deprima el sistema nervioso central. Se advierte al paciente de que mientras tome zolpidem no consuma ni alcohol ni sustancias psicoactivas: su combinación intensifica la somnolencia, la probabilidad de conductas complejas durante el sueño y el riesgo de alteraciones al día siguiente.
La segunda línea son las sustancias que influyen en la concentración de zolpidem en sangre. Las que la elevan aumentan el enlentecimiento diurno y el riesgo de fallos al conducir, de modo que prescribir esas combinaciones exige una decisión aparte del médico.
- combinarlo con otras sustancias depresoras del sistema nervioso central aumenta el riesgo de alteraciones psicomotoras al día siguiente;
- a lo mismo lleva superar la dosis recomendada;
- tomarlo menos de 8 horas antes de una actividad que exige atención es peligroso por sí mismo, y más aún combinado con lo anterior.
Embarazo y lactancia
Los estudios en animales no mostraron efecto teratógeno ni embriotóxico, pero la seguridad de su uso en el embarazo no está establecida. Como con todos los medicamentos, debe evitarse su empleo durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre. A la mujer en edad fértil se le explica al prescribirlo que, si desea quedarse embarazada o sospecha estarlo, debe acudir al médico para interrumpir la toma.
Si por razones médicas justificadas el medicamento se administra al final del embarazo o durante el parto, en el recién nacido cabe esperar manifestaciones de su acción farmacológica: descenso de la temperatura corporal, hipotonía y depresión respiratoria moderada. Los recién nacidos de mujeres que en el último periodo del embarazo tomaron durante largo tiempo benzodiazepinas o fármacos similares pueden tener dependencia física y, por tanto, riesgo de síntomas de abstinencia tras el parto. Pequeñas cantidades del medicamento pasan a la leche materna, así que no se recomienda a las mujeres que amamantan.
Reacciones adversas
La intensidad de las reacciones adversas depende de la dosis, sobre todo en algunas alteraciones del sistema nervioso central y del tubo digestivo. Al menos en teoría deberían ser más leves si el medicamento se toma justo antes de dormir o ya en la cama. Aparecen con más frecuencia en los pacientes de edad avanzada.
Con frecuencia se registran somnolencia, cefalea, mareo, alucinaciones, agitación psicomotora y pesadillas nocturnas. Con poca frecuencia, confusión e irritabilidad. Con frecuencia no conocida se han comunicado edema angioneurótico, inquietud motora, agresividad, delirios, ira, psicosis, conductas atípicas, sonambulismo, dependencia con síntomas de abstinencia o de rebote al terminar el tratamiento, y alteraciones de la libido. La mayoría de esos trastornos psíquicos corresponde a reacciones paradójicas, es decir, contrarias a lo esperado, y precisamente por eso su aparición es motivo para interrumpir la toma y no para subir la dosis.
Sobredosis
Tras una sobredosis de zolpidem —solo o junto con otras sustancias depresoras del sistema nervioso central, incluido el alcohol— se han descrito alteraciones de la conciencia que van de la somnolencia al coma, e incluso casos de muerte.
Se aplica tratamiento sintomático general y soporte de las funciones vitales básicas. Si el lavado gástrico no da resultado, se administra carbón activado para reducir la absorción. No se dan sedantes, aunque haya signos de agitación. En manifestaciones graves puede plantearse el flumazenilo, pero su semivida es de solo 40–80 minutos, así que el paciente debe permanecer bajo estrecha vigilancia: puede hacer falta repetir la dosis. El propio flumazenilo, además, puede provocar síntomas neurológicos, entre ellos convulsiones. El papel de la diálisis no está establecido: en pacientes con insuficiencia renal que recibían dosis terapéuticas de zolpidem, la diálisis no redujo su concentración. Y ante cualquier sobredosis se tiene presente que la persona pudo tomar varias sustancias a la vez.
Cómo conseguir la receta de Zolpidem Genoptim en línea
El medicamento se dispensa con receta, y la primera pregunta del médico no será sobre la dosis sino sobre la causa del insomnio: la ficha exige averiguarla y tratarla en lo posible, y prescribir el hipnótico por poco tiempo. Conviene por eso contar desde cuándo está alterado el sueño, qué es exactamente lo que falla —conciliar el sueño, mantenerlo sin despertares o no despertarse demasiado pronto— y qué se ha probado ya.
Para la consulta en línea prepare información sobre la apnea obstructiva del sueño y los ronquidos con pausas respiratorias, sobre miastenia grave, enfermedades pulmonares y hepáticas, sobre depresión e ideas de autolesión, sobre abuso de alcohol o de sustancias psicoactivas en el pasado, y también sobre el embarazo y sus planes. Diga además cómo es su día: si podrá asegurarse 8 horas de sueño ininterrumpido y si por la mañana tendrá que ponerse al volante. Enumere los medicamentos que toma, en especial hipnóticos, sedantes, antidepresivos y analgésicos. El médico valorará estas circunstancias y, si no hay contraindicaciones, emitirá la receta electrónica.
