Yaz®: composición y forma farmacéutica
El envase de Yaz® contiene 28 comprimidos recubiertos y se divide en dos partes. Veinticuatro comprimidos de color rosa claro son activos: cada uno contiene 3 mg de drospirenona y 0,02 mg de etinilestradiol en forma de clatrato con betadex. Los cuatro comprimidos restantes son blancos y no contienen principios activos — son placebo.
Esa proporción es precisamente el rasgo distintivo del medicamento: en el ciclo hay 24 comprimidos activos y no 21, como en la pauta más habitual. El intervalo sin hormonas se reduce a cuatro días, y eso influye en la fiabilidad con la que se suprime la maduración de los folículos.
Cómo actúa Yaz®
El efecto anticonceptivo se compone de varios mecanismos, los principales son la supresión de la ovulación y los cambios en el endometrio que hacen improbable la implantación.
La ventaja de la pauta de 24 días se ha demostrado por comparación directa: en un estudio de tres ciclos menstruales, la combinación de drospirenona 3 mg y etinilestradiol 0,02 mg en régimen de 24 días suprimió el desarrollo folicular mejor que la misma combinación en régimen de 21 días. Cuando en el tercer ciclo se simularon deliberadamente errores de toma, la actividad ovulatoria se recuperó con más frecuencia precisamente en las mujeres con la pauta de 21 días. Tras suspender el medicamento, la función ovárica volvió al nivel inicial en el 91,8% de las mujeres que seguían el régimen de 24 días.
Indicaciones
Yaz® está destinado a la anticoncepción oral.
La decisión de prescribirlo no se toma solo por el deseo de evitar el embarazo, sino tras una valoración individual de los factores de riesgo de cada mujer — ante todo del riesgo de tromboembolia venosa, incluido el riesgo adicional asociado precisamente a este medicamento frente a otros anticonceptivos hormonales combinados.
Modo de empleo y dosificación
Los comprimidos se toman a diario, aproximadamente a la misma hora, en el orden indicado en el envase y, si hace falta, con un poco de líquido. La pauta es sencilla: un comprimido al día durante 28 días seguidos, sin pausas entre envases — el nuevo se empieza al día siguiente del último comprimido del anterior.
La hemorragia por deprivación suele comenzar 2–3 días después de pasar a los comprimidos placebo (la última fila del envase) y puede no haber terminado al iniciar el envase siguiente: es el curso normal del ciclo con el medicamento y no un motivo para interrumpir la toma. Los detalles de la pauta ante un olvido, un cambio de anticonceptivo o después del parto figuran en la ficha completa y conviene comentarlos con el médico por adelantado y no en el momento en que ya se ha olvidado un comprimido.
Contraindicaciones
Los anticonceptivos hormonales combinados no se emplean en los estados que se enumeran a continuación. Si cualquiera de ellos aparece por primera vez durante la toma, el medicamento se retira de inmediato.
- tromboembolia venosa, actual o pasada, incluidas la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar;
- predisposición hereditaria o adquirida a la trombosis venosa: resistencia a la proteína C activada (incluido el factor V Leiden), déficit de antitrombina III, déficit de proteína C;
- trastornos tromboembólicos arteriales, actuales o pasados: infarto de miocardio, angina de pecho como pródromo, ictus, accidente isquémico transitorio en la anamnesis;
- predisposición a la trombosis arterial, incluidas la hiperhomocisteinemia y los anticuerpos antifosfolípidos;
- migraña con síntomas neurológicos focales en la anamnesis;
- cirugía mayor con inmovilización prolongada, así como la concurrencia de varios factores de riesgo de trombosis;
- diabetes mellitus con complicaciones vasculares, hipertensión arterial grave, dislipoproteinemia grave;
- enfermedad hepática grave o tumores hepáticos, insuficiencia renal grave o aguda, tumores malignos hormonodependientes, hemorragia genital de origen desconocido, hipersensibilidad a los componentes.
Advertencias especiales y precauciones
La cuestión clave al elegir este medicamento es el riesgo trombótico, y conviene entenderlo en cifras. En mujeres que no toman anticoncepción hormonal y no están embarazadas, la tromboembolia venosa aparece en unas 2 de cada 10 000 al año. Con anticonceptivos que contienen levonorgestrel, en unas 6 de cada 10 000; con los que contienen drospirenona, como Yaz®, en unas 9–12 de cada 10 000. El riesgo es máximo durante el primer año de toma y aumenta al reanudarla tras una pausa de 4 semanas o más. En el 1–2% de los casos la tromboembolia venosa resulta mortal. Para comparar: durante el embarazo y después del parto ese riesgo es mayor que con cualquiera de los medicamentos citados.
Qué aumenta el riesgo y cuándo se retira el medicamento
- obesidad: el riesgo crece con el índice de masa corporal, sobre todo por encima de 30 kg/m²;
- inmovilización prolongada, cirugía mayor, cualquier intervención en las extremidades inferiores o en la pelvis, cirugía neurológica, traumatismo grave;
- inmovilización temporal, incluido un vuelo de más de 4 horas de duración;
- antes de una cirugía programada la toma se suspende al menos 4 semanas antes y se reanuda no antes de 2 semanas tras recuperar la movilidad, usando entretanto otro método anticonceptivo;
- la concurrencia de varios factores de riesgo es más peligrosa que su simple suma — en ese caso el medicamento está contraindicado;
- ante la sospecha de trombosis venosa o arterial la toma se interrumpe de inmediato;
- si se ha iniciado un tratamiento anticoagulante hace falta otro método anticonceptivo: las cumarinas tienen efecto teratógeno;
- con el uso conjunto de antagonistas de la aldosterona o diuréticos ahorradores de potasio, durante el primer ciclo se controla el potasio plasmático.
Signos que exigen ayuda urgente
Edema unilateral de una pierna, dolor en la pierna que aumenta con el esfuerzo, disnea súbita, tos sin causa clara, dolor torácico, debilidad o entumecimiento agudos de la mitad del cuerpo, alteración del habla o de la visión: todo ello es motivo para buscar asistencia médica de inmediato. Aparte, conviene recordar las trombosis raras de localización inusual: vasos hepáticos, mesentéricos, renales y de la retina.
Interacciones farmacológicas
El principal problema práctico son los medicamentos que aceleran el metabolismo de las hormonas sexuales y por ello reducen el efecto anticonceptivo. Entre ellos están los barbitúricos, el bosentán, la carbamazepina, la fenitoína, la primidona, la rifampicina, el ritonavir, la nevirapina y el efavirenz, y probablemente también el felbamato, la griseofulvina, la oxcarbazepina, el topiramato y los productos vegetales con hipérico. La inducción enzimática se desarrolla en unos días, alcanza el máximo en unas semanas y persiste unas 4 semanas tras la retirada.
Durante ese tratamiento y 28 días más se necesita un método de barrera adicional; si la cura termina después de los comprimidos activos del envase en curso, se omite el placebo y se empieza enseguida el envase siguiente. Con una toma prolongada de inductores es mejor pasar a un método no hormonal. En sentido contrario actúan los inhibidores potentes del CYP3A4: el ketoconazol multiplicó por 2,7 el área bajo la curva de la drospirenona y el etoricoxib elevó la concentración de etinilestradiol 1,4–1,6 veces. El propio medicamento también influye en otros fármacos: la concentración de ciclosporina puede subir y la de lamotrigina bajar. Los inhibidores de la proteasa del VIH y los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa pueden tanto elevar como reducir los niveles hormonales, por lo que ante la duda se añade un método de barrera.
Embarazo y lactancia
Durante el embarazo el medicamento no se emplea. Si el embarazo ocurre durante la toma, esta se interrumpe de inmediato. Los grandes estudios epidemiológicos no han detectado un aumento de la frecuencia de malformaciones congénitas en hijos de mujeres que tomaron anticonceptivos combinados antes de la concepción, ni han mostrado efecto teratógeno con la toma accidental en las primeras semanas.
Los anticonceptivos combinados influyen en la lactancia: reducen la cantidad de leche y cambian su composición, y pequeñas cantidades de hormonas y de sus metabolitos pasan a la leche y pueden actuar sobre el niño. Por eso no suelen recomendarse hasta el final de la lactancia. Al reanudar la toma después del parto hay que tener en cuenta el mayor riesgo de tromboembolia venosa del puerperio.
Efectos adversos
Lo más frecuente son los cambios de humor, la cefalea, las náuseas, la tensión mamaria, los sangrados uterinos irregulares y la ausencia de menstruación. Los sangrados irregulares suelen cesar por sí solos si se continúa la toma.
- poco frecuentes: depresión, nerviosismo, somnolencia, mareo, parestesias, migraña, varices, aumento de la presión arterial;
- poco frecuentes en la digestión: dolor abdominal, vómitos, dispepsia, flatulencia, diarrea;
- poco frecuentes en la piel y la esfera genital: acné, prurito, erupción, candidiasis vaginal, dolor pélvico, aumento de las mamas, alteraciones del ciclo menstrual, sequedad vaginal, descenso de la libido, aumento de peso;
- raros: anemia, trombocitopenia, reacciones alérgicas, hiperpotasemia, hiponatremia, insomnio, taquicardia, flebitis, desmayos;
- raros pero graves: tromboembolia venosa y trastornos tromboembólicos arteriales, incluidos infarto de miocardio, ictus y accidente isquémico transitorio;
- raros: dolor en la zona de la vesícula biliar y colecistitis, cloasma, eccema, caída del cabello, eritema nudoso;
- raros en los órganos genitales: dolor durante el coito, vulvovaginitis, quistes de ovario y de mama, pólipo cervical;
- frecuencia no conocida: hipersensibilidad, eritema multiforme.
Aparte se señalan estados serios: hipertensión arterial, tumores hepáticos, alteraciones agudas o crónicas de la función hepática que a veces obligan a suspender hasta que los parámetros se normalicen, y en mujeres con predisposición hereditaria los estrógenos pueden desencadenar un angioedema. El cáncer de mama se detecta algo más a menudo en quienes toman anticonceptivos orales, pero en mujeres menores de 40 años es raro, por lo que el incremento absoluto es pequeño y la relación causal no está establecida.
Sobredosis
Hasta ahora no se han descrito casos de sobredosis del medicamento. A juzgar por la experiencia general con los anticonceptivos orales combinados, tomar un número excesivo de comprimidos activos puede causar náuseas, vómitos y, en chicas jóvenes, un sangrado vaginal leve.
No existe antídoto, el tratamiento es sintomático. Esa situación no suele exigir una intervención específica, pero conviene comunicarla al médico para saber si se mantiene la protección frente al embarazo.
Cómo conseguir la receta de Yaz® online
Yaz® se dispensa con receta y se prescribe tras valorar los factores de riesgo individuales, ante todo los trombóticos. En la consulta online el médico revisará tu historia, las enfermedades concomitantes y los medicamentos que tomas y decidirá si este medicamento te conviene o si es más razonable elegir un anticonceptivo de otro grupo.
Si no hay contraindicaciones, el médico emitirá una receta electrónica con la que retirar el medicamento en la farmacia y explicará cómo actuar ante un olvido y con qué síntomas hay que interrumpir la toma de inmediato.
