Yasmin®: composición y forma farmacéutica
Yasmin® es un anticonceptivo oral combinado en comprimidos recubiertos. Un comprimido contiene 3 mg de drospirenona y 0,03 mg de etinilestradiol. El envase lleva 21 comprimidos, previstos para un ciclo de toma seguido de un descanso de siete días.
Todos los comprimidos del envase tienen la misma composición, es decir, el medicamento es monofásico: no hace falta cambiarlos de orden, pero deben tomarse en el orden indicado en el envase.
Cómo actúa Yasmin®
El efecto anticonceptivo se compone de varios mecanismos, de los cuales los más importantes son la inhibición de la ovulación y los cambios del endometrio. El medicamento contiene el estrógeno etinilestradiol y el progestágeno drospirenona. A dosis terapéuticas la drospirenona posee una acción antiandrogénica y una débil acción antimineralocorticoide, y al mismo tiempo no muestra actividad estrogénica, glucocorticoide ni antiglucocorticoide: por su perfil farmacológico se aproxima a la progesterona natural.
Con una toma correcta, la tasa de fallos de los anticonceptivos orales combinados es de alrededor del 1% al año, y con el olvido de comprimidos o el incumplimiento de la pauta aumenta. Para este medicamento el índice de Pearl por fallo del propio método es de 0,09, y el índice global, que incluye también los errores de las usuarias, de 0,57. Conviene señalar aparte que los preparados con una dosis hormonal más alta (0,05 mg de etinilestradiol) reducen el riesgo de cáncer de endometrio y de ovario, pero no hay confirmación de que los anticonceptivos de dosis baja actúen del mismo modo.
Indicaciones
Yasmin® se emplea como anticonceptivo oral, es decir, para prevenir un embarazo no deseado.
La decisión de prescribirlo se toma tras una valoración individual de los factores de riesgo de cada mujer. Se presta especial atención al riesgo de tromboembolia venosa: tanto al riesgo propio de la mujer como a cómo se relaciona ese riesgo con este medicamento en concreto frente a otros anticonceptivos hormonales combinados.
Método de uso y dosificación
Los comprimidos se toman a diario, aproximadamente a la misma hora, en el orden indicado en el envase y, si hace falta, con una pequeña cantidad de líquido. La pauta es sencilla: un comprimido al día durante 21 días seguidos y luego 7 días de descanso, durante los cuales no se toman comprimidos y suele producirse una hemorragia por deprivación.
La hemorragia por deprivación empieza, por regla general, al segundo o tercer día tras el último comprimido y puede continuar ya iniciado el envase nuevo: eso es normal. El envase nuevo se empieza estrictamente después del descanso de siete días, aunque la hemorragia aún no haya terminado. La pauta detallada del inicio de la toma, del cambio desde otro método anticonceptivo y de qué hacer ante un olvido la determina el médico.
Contraindicaciones
Los anticonceptivos hormonales combinados no se emplean en los casos que se enumeran a continuación y, si cualquiera de esas situaciones aparece por primera vez durante la toma, el medicamento se retira de inmediato:
- hipersensibilidad a los principios activos o a los excipientes;
- tromboembolia venosa actual o pasada —trombosis venosa profunda, embolia pulmonar— y también una predisposición hereditaria o adquirida conocida a ella: resistencia a la proteína C activada, incluido el factor V Leiden, déficit de antitrombina III, de proteína C o de proteína S;
- cirugía mayor con inmovilización prolongada y alto riesgo de tromboembolia venosa por la suma de varios factores;
- trastornos tromboembólicos arteriales, activos —por ejemplo un infarto de miocardio— o prodrómicos —por ejemplo una angina de pecho—; ictus activo o pasado y accidente isquémico transitorio; predisposición hereditaria o adquirida a las trombosis arteriales, incluidas la hiperhomocisteinemia y los anticuerpos antifosfolípidos;
- migraña con síntomas neurológicos focales en la historia;
- alto riesgo de trombosis arterial por varios factores o por uno grave: diabetes con complicaciones vasculares, hipertensión arterial grave, dislipoproteinemia grave;
- enfermedad hepática grave actual o pasada hasta la normalización de las pruebas hepáticas, tumores hepáticos benignos y malignos, insuficiencia renal grave o aguda;
- tumores hormonodependientes, confirmados o sospechados, hemorragia genital de origen no aclarado, embarazo o sospecha de él.
Advertencias especiales y precauciones
Cualquier anticonceptivo hormonal combinado aumenta el riesgo de tromboembolia venosa frente a no usar anticoncepción hormonal. El riesgo menor se asocia a los preparados que contienen levonorgestrel, norgestimato o noretisterona; para los que llevan drospirenona puede ser aproximadamente el doble. En cifras: al año se produce una tromboembolia venosa en unas 2 de cada 10 000 mujeres que no toman anticoncepción hormonal y no están embarazadas, en 9–12 de cada 10 000 que toman anticonceptivos con drospirenona y en unas 6 de cada 10 000 que toman preparados con levonorgestrel. Durante el embarazo y en el posparto esta frecuencia es mayor que en cualquiera de esos grupos. El riesgo es máximo en el primer año de toma y al reanudarla tras un descanso de 4 semanas o más; en el 1–2% de los casos la tromboembolia venosa acaba en muerte. Por eso prescribir un medicamento que no pertenece al grupo de menor riesgo solo es posible tras una conversación en la que la mujer comprenda tanto el riesgo en sí como el modo en que influyen en él sus factores personales.
- aumentan el riesgo la edad por encima de 35 años, el tabaquismo, la obesidad con un índice de masa corporal superior a 30 kg/m², la hipertensión arterial, la dislipoproteinemia, la migraña, las valvulopatías cardíacas y la fibrilación auricular;
- las trombosis venosas o arteriales en los padres o en los hermanos, sobre todo a edad joven, son motivo para derivar a la mujer a un especialista antes de iniciar la toma;
- la inmovilidad prolongada, la cirugía mayor, una intervención en las extremidades inferiores y un traumatismo grave obligan a retirar el medicamento con antelación y a no reanudarlo hasta que se recupere la movilidad;
- las enfermedades concomitantes —diabetes mellitus, lupus eritematoso sistémico, síndrome hemolítico-urémico, enfermedad inflamatoria intestinal, anemia falciforme— aumentan aún más el riesgo;
- que la migraña se haga más frecuente o más intensa durante la toma puede anunciar un trastorno de la circulación cerebral y exige la retirada inmediata;
- ante la sospecha de trombosis el medicamento se retira; si se ha iniciado un tratamiento anticoagulante hace falta otro método anticonceptivo, ya que los derivados cumarínicos tienen efecto teratógeno;
- una elevación mantenida de la tensión arterial y también los tumores hepáticos, cuyos signos son un dolor intenso en la parte alta del abdomen, un aumento del hígado o una hemorragia intraabdominal, obligan a interrumpir la toma;
- la anticoncepción hormonal no protege frente al VIH ni frente a otras infecciones de transmisión sexual.
Deben alertar el dolor o la hinchazón de una sola pierna, un dolor torácico intenso y repentino, una disnea o una tos repentinas, una cefalea inusualmente intensa y prolongada, una pérdida repentina parcial o total de la visión, la visión doble, una alteración del habla, el mareo, la debilidad o el entumecimiento de la mitad del cuerpo: ante esos síntomas se necesita asistencia inmediata. Antes de iniciar y al reanudar la toma el médico recoge una historia detallada, incluida la familiar, mide la tensión arterial y realiza una exploración, y después repite la revisión periódicamente.
Interacciones medicamentosas
Los inductores de las enzimas microsómicas del hígado aceleran la eliminación de las hormonas sexuales y pueden dar lugar a hemorragias intermenstruales y a la pérdida de la protección anticonceptiva. Entre ellos están los barbitúricos, el bosentán, la carbamazepina, la fenitoína, la primidona, la rifampicina, el ritonavir, la nevirapina y el efavirenz, y probablemente también el felbamato, la griseofulvina, la oxcarbazepina, el topiramato y los preparados de hierba de San Juan. La inducción enzimática se establece en unos días, alcanza su máximo en unas semanas y se mantiene alrededor de 4 semanas tras la retirada de ese medicamento, por lo que mientras dure el tratamiento y otros 28 días después hace falta un método de barrera y, con una toma prolongada de inductores, anticoncepción no hormonal.
Los inhibidores potentes del CYP3A4, por el contrario, elevan las concentraciones plasmáticas del estrógeno y del progestágeno, y su importancia clínica en algunos casos puede ser considerable. Los propios anticonceptivos influyen en el metabolismo de otros medicamentos: la concentración de ciclosporina puede aumentar y la de lamotrigina, disminuir. Por las propiedades antimineralocorticoides de la drospirenona, el potasio merece una atención aparte: la combinación con antagonistas de la aldosterona y con diuréticos ahorradores de potasio exige controlar su nivel, sobre todo en la insuficiencia renal. Los anticonceptivos esteroideos son capaces de modificar los resultados de las pruebas de laboratorio —hepáticas, renales, hormonales, del perfil lipídico y de los parámetros del metabolismo de los hidratos de carbono y de la coagulación—, aunque los valores suelen mantenerse dentro de la normalidad.
Embarazo y lactancia
En el embarazo el medicamento no está recomendado; si el embarazo se produce durante la toma, esta se interrumpe. Los grandes estudios epidemiológicos no han detectado ni un aumento de la frecuencia de malformaciones congénitas en los hijos de mujeres que tomaron anticonceptivos combinados antes del embarazo, ni un efecto teratógeno por una toma accidental en las fases precoces. En los estudios con animales se observaron efectos indeseables durante la gestación y la lactancia, y no puede descartarse del todo la influencia de la actividad hormonal de los principios activos; sin embargo, la amplia experiencia clínica del uso de anticonceptivos combinados en el embarazo no apunta a consecuencias desfavorables reales en las personas.
Los datos sobre el uso de este medicamento en concreto durante el embarazo son demasiado escasos para sacar conclusiones propias. Al reanudar la toma tras el parto, el médico tiene en cuenta el mayor riesgo de tromboembolia venosa del puerperio. Los anticonceptivos combinados pueden reducir la cantidad de leche materna y modificar su composición, y pequeñas cantidades de hormonas pasan a la leche, por lo que hasta el final de la lactancia no suelen prescribirse.
Efectos adversos
La mayoría de las reacciones adversas se relacionan con el aparato genital, la digestión y el estado de ánimo; las complicaciones graves son raras.
- frecuentes: cefalea, migraña, descenso del estado de ánimo y cambios en él;
- frecuentes: náuseas, dolor abdominal, aumento de peso;
- frecuentes: alteraciones del ciclo menstrual, sangrados fuera del ciclo, dolor y mayor sensibilidad de las mamas, candidiasis vaginal y vulvar;
- poco frecuentes: vómitos, diarrea, aumento o descenso de la tensión arterial, cefaleas de tipo migrañoso;
- poco frecuentes: disminución o aumento de la libido, aumento de las mamas, inflamación de la vagina, retención de líquidos, cambios de peso;
- poco frecuentes: acné, eccema, picor, caída del cabello, erupción, urticaria;
- raros: tromboembolia venosa y arterial, intolerancia a las lentes de contacto, pérdida de audición, reacciones de hipersensibilidad y asma;
- raros: eritema nudoso y eritema multiforme, secreción vaginal y por las mamas.
Aparte hay que recordar las complicaciones graves, aunque raras: las trombosis venosas y arteriales con desenlace en infarto de miocardio, ictus, accidente isquémico transitorio, trombosis venosa profunda y embolia pulmonar, la elevación mantenida de la tensión arterial y los tumores hepáticos. Los datos sobre la influencia de los anticonceptivos combinados en el curso de la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la epilepsia, la migraña, los miomas uterinos, la porfiria y el lupus eritematoso sistémico son contradictorios.
Sobredosis
No hay notificaciones de reacciones adversas tras una sobredosis de este medicamento. A juzgar por la experiencia general con los anticonceptivos orales combinados, al tomar un número excesivo de comprimidos son posibles las náuseas, los vómitos y, en las chicas jóvenes, un sangrado genital leve.
No existe antídoto y el tratamiento es sintomático. Si se han tomado varios comprimidos por accidente, conviene ponerse en contacto con el médico para precisar la pauta posterior y la necesidad de anticoncepción adicional.
Cómo obtener una receta de Yasmin® en línea
Los anticonceptivos combinados se dispensan con receta: antes de prescribirlos el médico recoge la historia clínica, incluida la familiar, valora los factores de riesgo de trombosis y mide la tensión arterial.
En la consulta en línea el médico comentará con usted las contraindicaciones, las normas de la toma y qué hacer ante un comprimido olvidado y, si no hay limitaciones, emitirá una receta electrónica: con su código se puede retirar el medicamento en la farmacia.
