Helicid 20: composición y presentación
Helicid 20 es un medicamento sujeto a receta a base de omeprazol, en forma de cápsulas. Una cápsula contiene 10 mg o 20 mg de omeprazol, y la cifra del nombre corresponde a la mayor de esas dosis. En la misma ficha se menciona un vial con 40 mg de omeprazol en forma de sal sódica: se trata de una presentación distinta, para administración intravenosa, que prepara y administra el personal sanitario en el hospital y que nada tiene que ver con la toma domiciliaria de las cápsulas.
La elección entre la cápsula de 10 mg y la de 20 mg no la hace el paciente sino el médico, y no depende del peso ni de la edad, sino de qué enfermedad se está tratando: una misma dolencia en fase de brote y en fase de mantenimiento requiere dosis diferentes. Por eso el envase con la cifra «20» no es universal, y trasladar la pauta de un diagnóstico a otro resulta inadmisible.
Cómo actúa Helicid 20
El omeprazol pertenece a los inhibidores de la bomba de protones, nombre que recibe el sistema enzimático de las células de la mucosa gástrica encargado de la etapa final de la producción de ácido clorhídrico. El fármaco frena tanto la secreción basal, la que ocurre fuera de las comidas, como la secreción estimulada, y lo hace con independencia del estímulo que la haya desencadenado. En esto se diferencia de los medicamentos que bloquean un receptor concreto: se cierra la salida común y no una vía aislada hacia ella.
Tras la toma oral de la cápsula, la inhibición de la secreción aparece al cabo de una hora, alcanza su máximo en dos horas y se mantiene entre 24 y 72 horas, motivo por el cual el medicamento se toma una vez al día. Al suspenderlo, la función secretora se recupera de forma gradual, en un plazo de tres horas a cinco días. La semivida con función hepática normal va de 30 minutos a una hora y en las enfermedades hepáticas crónicas se alarga hasta tres horas: es la única situación en la que hay que reducir la dosis.
Indicaciones
La lista de indicaciones del omeprazol resulta insólitamente amplia para un solo principio activo, y casi cada punto se desdobla en dos: tratar el brote y después evitar que la enfermedad vuelva. En adultos, el medicamento en cápsulas se emplea en las siguientes situaciones:
- tratamiento de la úlcera duodenal y prevención de sus recaídas;
- tratamiento de la úlcera gástrica y prevención de sus recaídas;
- erradicación de Helicobacter pylori en la enfermedad ulcerosa, en combinación con los antibióticos adecuados;
- tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales aparecidas por el uso de antiinflamatorios no esteroideos;
- prevención de esas úlceras en pacientes con riesgo aumentado de padecerlas;
- tratamiento de la esofagitis por reflujo, la inflamación del esófago causada por el ascenso del contenido gástrico;
- tratamiento de mantenimiento prolongado una vez curada la esofagitis por reflujo;
- tratamiento de la enfermedad por reflujo sintomática y del síndrome de Zollinger-Ellison.
Las indicaciones pediátricas figuran aparte en la ficha. A los niños mayores de un año con un peso mínimo de 10 kg se les administra omeprazol en la esofagitis por reflujo y también para tratar los síntomas de ardor y regurgitación ácida en la enfermedad por reflujo. A los niños y adolescentes mayores de cuatro años se les indica junto con antibióticos en la úlcera duodenal causada por H. pylori.
Modo de empleo y dosificación
La dosis y la duración del tratamiento las fija el diagnóstico y no las sensaciones del paciente: en varias indicaciones el tiempo previsto de cicatrización se conoce de antemano y, si en ese plazo no se produce, la pauta se prolonga otro periodo igual. En la insuficiencia renal y en los mayores de 65 años la dosis no se modifica. En la insuficiencia hepática, en cambio, suelen bastar de 10 a 20 mg diarios. A continuación figuran las pautas para adultos.
| Indicación | Dosis diaria | Plazo previsto |
| Úlcera duodenal | 20 mg; si es resistente al tratamiento, 40 mg | 2 semanas y otras 2 si la curación es incompleta; resistente: 4 semanas |
| Úlcera gástrica | 20 mg; si es resistente al tratamiento, 40 mg | 4 semanas y otras 4 si la curación es incompleta; resistente: 8 semanas |
| Prevención de la recaída ulcerosa | 20 mg; a veces bastan 10 mg y, si falla, hasta 40 mg | de forma prolongada |
| Úlceras por antiinflamatorios no esteroideos | 20 mg | 4 semanas y otras 4 si la curación es incompleta |
| Prevención de esas úlceras en pacientes de riesgo | 20 mg | mientras dure el uso de antiinflamatorios |
| Esofagitis por reflujo | 20 mg; en formas graves, 40 mg | 4 semanas y otras 4 si la curación es incompleta; grave: 8 semanas |
| Mantenimiento tras la curación | 10 mg; si hace falta, de 20 a 40 mg | de forma prolongada |
| Enfermedad por reflujo sintomática | 20 mg; a veces bastan 10 mg | 4 semanas y después estudio diagnóstico |
| Síndrome de Zollinger-Ellison | se inicia con 60 mg y se mantiene con 20-120 mg; por encima de 80 mg se reparte en dos tomas | de forma prolongada |
Para erradicar H. pylori la ficha recoge tres pautas de una semana. La primera: omeprazol 20 mg con claritromicina 500 mg y amoxicilina 1000 mg, todo dos veces al día. La segunda: omeprazol 20 mg con claritromicina 250-500 mg y metronidazol 400-500 mg o tinidazol 500 mg, también dos veces al día. La tercera: omeprazol 40 mg una vez al día, y amoxicilina 500 mg con metronidazol 400-500 mg o tinidazol 500 mg tres veces al día. Las dosis pediátricas se calculan por peso: con 10-20 kg son 10 mg, ampliables a 20 mg; por encima de 20 kg y a partir de los dos años, 20 mg ampliables a 40 mg; la esofagitis se trata de 4 a 8 semanas y los síntomas de 2 a 4 semanas, tras las cuales el niño debe ser estudiado. Las pautas pediátricas de erradicación se dividen en tramos de peso de 15-30 kg, 31-40 kg y más de 40 kg, duran por lo general una semana y se llevan a cabo bajo supervisión de un especialista.
Contraindicaciones
La ficha enumera solo dos prohibiciones directas. La primera es la hipersensibilidad al omeprazol o a cualquiera de los excipientes de las cápsulas. La segunda está formulada como el uso en menores de 18 años, con la salvedad de que no se ha establecido la seguridad en ese grupo de edad.
Ese segundo punto conviene leerlo con atención, porque no concuerda con otros apartados del mismo documento: tanto las indicaciones como las pautas de dosificación están descritas allí para niños a partir del año de vida y de 10 kg de peso. Una discrepancia así dentro de una misma ficha no autoriza a resolver el asunto por cuenta propia en ningún sentido: administrarlo a un niño sigue siendo una decisión del médico, que confrontará la presentación, la dosis y el diagnóstico concreto. Al adulto, por su parte, la brevedad de la lista de prohibiciones no debe darle una tranquilidad engañosa: las limitaciones principales no están recogidas aquí, sino en el apartado de advertencias.
Advertencias y precauciones especiales
La advertencia principal no se refiere a la tolerancia sino al diagnóstico. Antes de iniciar el tratamiento hay que descartar un proceso tumoral: el omeprazol puede enmascarar el cuadro clínico y retrasar así la detección de un tumor. Dicho llanamente, el dolor y el ardor desaparecen mientras la causa sigue sin identificarse. Por eso los síntomas que aparecen por primera vez después de los 45-50 años, así como la pérdida de peso, la dificultad para tragar, los vómitos con sangre o las heces negras, exigen un estudio antes de prescribir el fármaco y no después de un mes de automedicación aparentemente exitosa.
La segunda indicación tiene que ver con los plazos. No se recomienda el uso continuado prolongado, porque faltan datos que confirmen la utilidad de esa práctica; quedan al margen las indicaciones en las que el tratamiento de mantenimiento está previsto desde el principio, y ahí la duración la controla el médico. La tercera afecta al hígado: en la insuficiencia hepática las dosis se reducen, algo que se desprende lógicamente del alargamiento de la semivida hasta tres horas en los pacientes con hepatopatía crónica.
Interacciones con otros medicamentos
El omeprazol frena el metabolismo hepático, de modo que la eliminación de algunos fármacos se retrasa y su concentración en sangre aumenta. Afecta a los anticoagulantes, a los derivados de la cumarina y de la indandiona, a la fenitoína y también a las benzodiazepinas que se procesan mediante el citocromo P-450, como el diazepam. Cuando se toman a la vez anticoagulantes y omeprazol hay que controlar el tiempo de protrombina. Las benzodiazepinas inactivadas por la glucuronidasa, entre ellas el lorazepam y el oxazepam, quedan fuera de esa regla y el omeprazol no altera su efecto.
El segundo grupo de interacciones no guarda relación con el hígado sino con la acidez. La absorción de ciertas sustancias depende del pH del tubo digestivo, y frenar la secreción cambia su biodisponibilidad: así ocurre con los ésteres de ampicilina, las sales de hierro y el ketoconazol. Merecen mención aparte los comprimidos con cubierta entérica, ya que con la acidez reducida la cubierta puede disolverse ya en el estómago, es decir, el fármaco se libera donde no estaba previsto. Por eso conviene enumerar al médico todos los productos que se toman, incluidos los suplementos de hierro sin receta.
Embarazo y lactancia
La seguridad del omeprazol en embarazadas y mujeres lactantes no se ha estudiado lo suficiente. De ahí se deriva una regla sencilla: durante el embarazo el medicamento solo es admisible cuando el beneficio para la madre supera el riesgo potencial para el feto, y esa proporción la valora el médico, no la propia paciente. El ardor en la segunda mitad del embarazo es una molestia frecuente, pero no convierte la prescripción en algo automático.
Se desconoce si el omeprazol pasa a la leche materna y por ese motivo no se recomienda su uso durante la lactancia. Si aun así el tratamiento resulta necesario, la continuidad de la lactancia se decide por separado. La mujer que planea un embarazo o lo descubre ya iniciado el tratamiento debe comunicárselo al médico antes de tomar la siguiente cápsula.
Reacciones adversas
El omeprazol se tolera bien y lo más frecuente son los trastornos digestivos. Las demás reacciones, observadas en los ensayos clínicos y durante el tratamiento de los pacientes, aparecieron solo de forma esporádica, aunque se consideran probablemente relacionadas con el fármaco. Por aparatos y sistemas se distribuyen así:
- aparato digestivo: dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, náuseas y vómitos, distensión, sequedad de boca, candidiasis de la boca y del intestino;
- sistema nervioso: mareo, dolor de cabeza, somnolencia, insomnio, adormecimiento;
- piel: erupción, urticaria, eritema multiforme, caída del cabello;
- músculos y articulaciones: dolor articular, fatigabilidad muscular, dolor muscular;
- aparato urinario: infecciones de las vías urinarias, sangre y proteínas en la orina;
- hígado: aumento de la actividad de las enzimas hepáticas, inflamación del hígado con ictericia o sin ella, insuficiencia hepática y, en pacientes con daño hepático grave previo al tratamiento, encefalopatía;
- sangre: descenso de los neutrófilos, descenso de las plaquetas, ausencia de granulocitos, anemia aplásica con afectación de todas las series;
- otras: aumento del pecho en varones, malestar general, manifestaciones alérgicas.
De esa lista merecen atención los cambios en la sangre y en el hígado. La fiebre repetida, el dolor de garganta o las llagas en la boca pueden indicar un descenso de los glóbulos blancos, mientras que el color amarillento de piel y ojos, la orina oscura y las náuseas persistentes apuntan a daño hepático. En ambos casos se interrumpe la toma y se acude al médico sin esperar al final del tratamiento. La erupción cutánea, sobre todo si aparecen ampollas, es también motivo de consulta inmediata.
Sobredosis
El margen de seguridad del omeprazol es notable. Durante la evaluación clínica se administró por vía intravenosa en dosis de hasta 270 mg diarios, e incluso de hasta 650 mg diarios durante tres días, sin que se detectaran efectos adversos dependientes de la dosis. No es una invitación a aumentar la dosis por cuenta propia, sino un dato que indica que tomar por descuido una cápsula de más no suele acarrear consecuencias graves.
Entre las manifestaciones descritas de sobredosis se registraron disminución de la agudeza visual, sudoración excesiva, somnolencia, sequedad de boca, enrojecimiento facial, dolor de cabeza, náuseas, aceleración del ritmo cardiaco y alteraciones del ritmo del corazón. Todas ellas tuvieron carácter pasajero. No existe antídoto específico: la ayuda se limita al tratamiento sintomático y al soporte de las funciones vitales, de modo que ante molestias intensas tras una dosis alta hay que buscar atención médica.
Cómo conseguir la receta de Helicid 20 en línea
Helicid 20 se dispensa con receta y en e-zdrowie.com puede obtenerse a distancia. Se rellena un cuestionario médico, el doctor analiza las respuestas y, si el medicamento es adecuado, emite una receta electrónica: el código llega por mensaje y con él cualquier farmacia polaca entrega las cápsulas. No hace falta acudir a la consulta, pero el acto médico sigue siendo completo: el doctor puede pedir aclaraciones o denegar la receta si la situación exige una exploración presencial.
Para que las respuestas sean completas, prepara de antemano la descripción de las molestias y su duración, así como el dato de si ha habido pérdida de peso, vómitos con sangre, heces negras o dificultad para tragar. Serán útiles los resultados de la gastroscopia y del test de H. pylori, si se realizaron, además de la información sobre enfermedades del hígado. Enumera obligatoriamente todos los medicamentos que tomas —anticoagulantes, fenitoína, diazepam, ketoconazol, preparados de hierro y antiinflamatorios no esteroideos— e indica si estás embarazada o en periodo de lactancia. Estos datos determinan tanto la dosis como la posibilidad misma de emitir la receta.
