Frisium® 10: composición y forma farmacéutica
Un comprimido contiene 10 mg de clobazam. Puede tomarse entero o triturado y mezclado con puré de manzana, y también dividirse en dosis iguales de 5 mg, algo importante porque las pautas de tratamiento empiezan con dosis bajas.
El clobazam puede administrarse con independencia de las comidas. El medicamento contiene lactosa, por lo que no debe emplearse en la rara intolerancia hereditaria a la galactosa, el déficit de lactasa de tipo Lapp o el síndrome de malabsorción de glucosa-galactosa.
Cómo actúa Frisium® 10
El clobazam es un ansiolítico y anticonvulsivo del grupo de las benzodiazepinas. Esa doble acción explica la doble lista de indicaciones: el medicamento se emplea tanto en los estados de ansiedad como de complemento al tratamiento anticonvulsivo, pero las dosis en uno y otro caso se diferencian varias veces.
En el organismo el clobazam se transforma en el metabolito activo N-desmetilclobazam, y esa vía explica la mayoría de sus particularidades. En los pacientes que metabolizan lentamente los fármacos con la participación de la isoenzima CYP2C19 la concentración del metabolito activo es mayor que en los metabolizadores rápidos, y puede hacer falta ajustar la dosis; la carbamazepina y la fenitoína, en cambio, aumentan la conversión del clobazam en ese metabolito. Conviene recordar además que en el tratamiento de la epilepsia con benzodiazepinas puede debilitarse el efecto anticonvulsivo, es decir, aparecer tolerancia.
Indicaciones
El primer grupo de indicaciones son los estados de ansiedad agudos y crónicos que se expresan con ansiedad intensa, tensión, inquietud interior, agitación, irritabilidad, trastornos del sueño de origen emocional y también alteraciones psicovegetativas y psicosomáticas, por ejemplo del aparato circulatorio o digestivo.
Antes de prescribir el medicamento, el médico descarta los cuadros que requieren otro tratamiento.
- en las alteraciones psicovegetativas y psicosomáticas se descartan las causas de origen orgánico;
- antes de tratar estados de ansiedad acompañados de alteraciones del ánimo se establece primero si no hay trastornos depresivos que exijan un tratamiento adicional o distinto;
- el segundo grupo de indicaciones es el uso del medicamento como coadyuvante en la epilepsia en la que el tratamiento anticonvulsivo previo no ha dado resultados satisfactorios.
Modo de empleo y dosificación
Las dosis en la ansiedad y en la epilepsia difieren de raíz: en el primer caso la dosis diaria está limitada a 30 mg y en el segundo llega a unos 80 mg. La regla es una sola: empezar con una dosis baja y subirla de forma gradual.
| Situación | Pauta |
| Estados de ansiedad, adultos | inicio habitual de 20 mg al día y, si hace falta, hasta 30 mg; no se recomienda superar los 30 mg diarios |
| Estados de ansiedad, personas mayores | dosis inicial baja con aumento gradual y observación atenta; suelen bastar 10–15 mg diarios de mantenimiento |
| Epilepsia, adultos | complemento de uno o varios anticonvulsivos: inicio con 5–15 mg al día y aumento gradual hasta un máximo de unos 80 mg diarios |
| Epilepsia, niños desde los 6 años | inicio con 5 mg al día; suele bastar una dosis de mantenimiento de 0,3–1 mg por kilogramo de peso, con aumentos bajo control estricto |
| Niños menores de 6 años | no hay recomendaciones de dosificación por falta de una forma adecuada; entre los 6 meses y los 6 años el medicamento no se emplea, salvo en el tratamiento de convulsiones con indicaciones absolutas |
El tratamiento de la ansiedad se mantiene lo más corto posible y no más de 8–12 semanas contando la reducción de la dosis, y el estado del paciente se reevalúa no más tarde de las 4 semanas y después con regularidad. En las alteraciones de la función renal y hepática el efecto del medicamento se intensifica y la propensión a las reacciones adversas aumenta: también aquí hacen falta dosis iniciales bajas y aumento gradual bajo control estricto. Si la dosis diaria está repartida, la mayor parte se toma por la noche, y las dosis de hasta 30 mg pueden tomarse en una sola toma nocturna. Se evita el uso continuado prolongado, porque lleva a la dependencia. Si el clobazam se ha tomado mucho tiempo, no debe interrumpirse de golpe: la dosis se baja poco a poco bajo control médico, pues de lo contrario son posibles crisis convulsivas y otros síntomas de retirada, y esa regla rige incluso cuando se retira por falta de efecto.
Contraindicaciones
Hipersensibilidad al clobazam o a cualquier excipiente. Miastenia, por el riesgo de agravar la debilidad muscular. Insuficiencia respiratoria grave y síndrome de apnea del sueño, por el riesgo de empeoramiento. Alteraciones graves de la función hepática, por el riesgo de encefalopatía. Lactancia.
Una restricción aparte afecta a los niños: las benzodiazepinas no deben administrarse a niños sin una evaluación cuidadosa de la necesidad de ese tratamiento, y entre los 6 meses y los 6 años el medicamento no se emplea en absoluto, salvo en casos particulares de tratamiento de convulsiones con indicaciones absolutas.
Advertencias especiales y precauciones
El uso de benzodiazepinas, incluido el clobazam, puede llevar a dependencia física y psíquica. El riesgo crece con la dosis y la duración del tratamiento, pero existe incluso si el paciente toma clobazam a diario apenas unas semanas, y no solo con dosis muy altas sino también terapéuticas. En quienes tienden a la dependencia del alcohol o de los medicamentos el riesgo es mayor, así que en el uso prolongado el beneficio se sopesa frente al riesgo de dependencia.
- al interrumpir bruscamente son posibles el fenómeno de rebote — la reaparición intensificada de los síntomas iniciales, como la ansiedad o las crisis convulsivas — y el síndrome de retirada: cefalea, trastornos del sueño, ansiedad intensa, desorientación y agitación, pérdida del sentido de la realidad, despersonalización, alucinaciones, psicosis sintomáticas, dolores musculares, temblor, sudoración, crisis convulsivas; el mismo síndrome puede darse al cambiar de golpe una benzodiazepina de acción prolongada por otra de acción corta;
- tras la comercialización se notificaron reacciones cutáneas graves — síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica — tanto en niños como en adultos, con posible desenlace mortal; sus signos se vigilan con especial atención las primeras 8 semanas, ante la sospecha se interrumpe de inmediato la toma y, si los síntomas apuntan a ellas, el medicamento no vuelve a emplearse nunca;
El clobazam puede deprimir el centro respiratorio, sobre todo a dosis altas, de modo que en la insuficiencia respiratoria se vigila la respiración y se reduce la dosis, y con debilidad muscular en la anamnesis o ataxia espinal o cerebelosa hacen falta observación especial y reducción de dosis. Durante el tratamiento se recomienda evitar el alcohol por el riesgo de sedación excesiva, y con las benzodiazepinas, incluso a la dosis recomendada, puede aparecer amnesia anterógrada. En las personas mayores, por su mayor propensión a la somnolencia, el mareo y la debilidad muscular, el riesgo de caídas con lesiones graves es más alto, por lo que la dosis se reduce. En los trastornos de la personalidad el medicamento se emplea con precaución por el riesgo de conductas suicidas, y en el tratamiento prolongado se controla la función renal y hepática. La sedación, la amnesia y la pérdida de fuerza muscular influyen en la conducción.
Interacción con otros medicamentos
La línea principal de interacciones es la suma del efecto depresor sobre el sistema nervioso central. Sobre todo a dosis altas de clobazam, ese efecto se intensifica con antipsicóticos, ansiolíticos, antidepresivos, anticonvulsivos, antihistamínicos sedantes, anestésicos, hipnóticos y analgésicos opioides. Hace falta especial precaución en pacientes que hayan sufrido una intoxicación por esos medicamentos o por litio. El alcohol consumido a la vez puede aumentar la biodisponibilidad del clobazam un 50% y con ello potenciar su acción. Con los analgésicos opioides es posible una euforia mayor y un aumento de la dependencia psíquica, y el clobazam potencia la acción de los relajantes musculares y del óxido nitroso.
- en la epilepsia la dosis se ajusta bajo control médico con monitorización del EEG: el ácido valproico y la fenitoína pueden aumentar en plasma con clobazam, y ambos parámetros se controlan en la medida de lo posible;
- la carbamazepina y la fenitoína aumentan la conversión del clobazam en su metabolito activo, mientras que el estiripentol, al inhibir el CYP3A4 y el CYP2C19, eleva las concentraciones tanto del clobazam como de su metabolito: la concentración de clobazam se comprueba antes de iniciar el estiripentol y de nuevo al alcanzar el estado estacionario, unas 2 semanas después;
- los inhibidores potentes y moderados del CYP2C19 aumentan la exposición al metabolito activo, por lo que al combinarlo con fluconazol, fluvoxamina, ticlopidina u omeprazol puede hacer falta ajustar la dosis de clobazam; él mismo es un inhibidor débil del CYP2D6 y a veces hay que cambiar la dosis de dextrometorfano, pimozida, paroxetina o nebivolol;
La conclusión práctica es sencilla: con el clobazam no cuentan las combinaciones raras, sino las más corrientes — alcohol, hipnóticos, analgésicos, antiepilépticos —, porque son las que cambian tanto el efecto como la seguridad.
Embarazo y lactancia
Los estudios en animales muestran un efecto perjudicial del clobazam sobre la reproducción, y los datos de seguridad en embarazadas son escasos. Se han registrado casos de alteraciones en fetos y recién nacidos de madres con epilepsia que tomaban antiepilépticos junto con el clobazam, y no puede descartarse la influencia de esos factores. El clobazam atraviesa la placenta.
El medicamento no se recomienda en el primer trimestre ni en mujeres en edad fértil que no usen anticoncepción; en el embarazo se emplea solo cuando el beneficio potencial para la madre supera el riesgo para el feto, y a la menor dosis eficaz. Su uso antes del parto o durante él puede provocar en el recién nacido depresión respiratoria, hasta insuficiencia respiratoria y apnea, junto con sedación, hipotermia, disminución del tono muscular y dificultades para la alimentación: son los signos del llamado síndrome del niño hipotónico. El uso prolongado en las últimas fases del embarazo puede llevar a dependencia física del lactante y a síndrome de retirada tras el parto, por lo que al recién nacido se le vigila. Durante la lactancia el medicamento no se emplea: el clobazam pasa a la leche materna.
Reacciones adversas
Muy a menudo se registraron somnolencia — sobre todo al principio del tratamiento, con dosis altas y con el uso prolongado — y cansancio general. Con frecuencia aparecieron efecto sedante, mareo, alteraciones de la concentración, habla poco clara, cefalea, temblor, ataxia, disminución del apetito, sequedad de boca, náuseas y estreñimiento y, en la esfera psíquica, irritabilidad, agresividad, inquietud, agitación, depresión y tolerancia al medicamento en el tratamiento prolongado.
- poco frecuentes: comportamiento atípico, estado confusional, delirios, pesadillas, disminución de la libido, amnesia, visión doble, erupción, aumento de peso, caídas;
- frecuencia no conocida en la esfera psíquica: dependencia, sobre todo en el tratamiento prolongado, dificultad para conciliar el sueño, ataques de ira, alucinaciones, reacciones psicóticas, tendencias suicidas;
- frecuencia no conocida, otras: alteraciones cognitivas, alteraciones de la consciencia — sobre todo en personas mayores y a veces con trastornos respiratorios —, nistagmo, alteraciones de la marcha, depresión del centro respiratorio, debilidad muscular, hipotermia, fotosensibilidad, urticaria, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica.
Muchos fenómenos de esta lista están marcados igual en la ficha: aparecen sobre todo con dosis altas o tratamiento prolongado y son transitorios — habla poco clara, visión doble, nistagmo, alteraciones de la marcha, disminución de la libido, aumento de peso. Los trastornos respiratorios, en cambio, son más peligrosos allí donde la función respiratoria ya está alterada: en el asma o con daño cerebral.
Sobredosis
La sobredosis y la intoxicación por benzodiazepinas, incluido el clobazam, pueden producir depresión del sistema nervioso central con mareo, desorientación y somnolencia, capaces de agravarse hasta la ataxia, la depresión del centro respiratorio, el descenso de la tensión y, en casos raros, el coma. Las manifestaciones son más intensas y a veces amenazan la vida si se usaron a la vez otras sustancias depresoras del sistema nervioso, incluido el alcohol; su influencia se tiene en cuenta en el tratamiento.
Se emplean el lavado gástrico, la administración intravenosa de líquidos y el tratamiento de soporte con control de la consciencia, la respiración, el pulso y la tensión; debe haber disponible equipamiento por si se produce obstrucción de las vías respiratorias o insuficiencia respiratoria. La tensión baja se normaliza reponiendo líquidos y, si hace falta, con simpaticomiméticos. La diuresis forzada y la hemodiálisis no sirven para eliminar el clobazam, y por la escasa experiencia es difícil valorar la eficacia de la fisostigmina y del flumazenilo.
Cómo conseguir la receta de Frisium® 10 en línea
El medicamento se dispensa con receta, y lo primero que define la conversación con el médico es para cuál de las dos indicaciones se prescribe: un estado de ansiedad o la epilepsia. De ello dependen la dosis y la duración máxima del tratamiento: en la ansiedad se intenta encerrar la terapia en 8–12 semanas con reducción de la dosis, mientras que en la epilepsia el medicamento sigue siendo un complemento del tratamiento de base.
Conviene informar de antemano de la miastenia, de la insuficiencia respiratoria grave y la apnea del sueño, de las enfermedades hepáticas y renales, de la ataxia y la debilidad muscular en la anamnesis, de los trastornos de la personalidad y la depresión, de una dependencia del alcohol o de medicamentos en el pasado, del embarazo y la lactancia y, por la lactosa de la composición, de la intolerancia a la galactosa. Aparte se enumeran los medicamentos que se toman: antiepilépticos, hipnóticos y sedantes, analgésicos opioides, fluconazol, fluvoxamina, omeprazol. El médico valorará estas circunstancias en la consulta en línea y, si no hay contraindicaciones, emitirá la receta electrónica.
