Euthyrox® N 50: composición y forma farmacéutica
Un comprimido de Euthyrox® N 50 contiene 50 microgramos de levotiroxina sódica. Toda la gama del medicamento incluye comprimidos de 25, 50, 75, 88, 100, 112, 125, 137, 150, 175 y 200 microgramos.
Esa amplia elección de dosis existe por una sola razón: ajustar a cada paciente una dosis diaria individual de modo que quepa en un comprimido al día. La dosis de 50 microgramos sirve tanto para iniciar el tratamiento sustitutivo en adultos como de escalón en el aumento gradual de la dosis. Los comprimidos contienen lactosa, algo importante para las personas con la rara intolerancia hereditaria a la galactosa, el déficit de lactasa de tipo Lapp o el síndrome de malabsorción de glucosa y galactosa.
Cómo actúa Euthyrox® N 50
La levotiroxina del medicamento es sintética, pero por su acción repite por completo la hormona principal natural del tiroides. En los órganos periféricos se transforma en triyodotironina (T3) y, como la hormona propia, actúa específicamente sobre los receptores de T3.
El organismo no es capaz de distinguir la levotiroxina exógena de la endógena. De ahí el principio fundamental del tratamiento: el objetivo no es «estimular» la glándula, sino reproducir el nivel fisiológico de la hormona, y por eso la dosis se calibra por los análisis y no por las sensaciones.
Indicaciones
El medicamento en la dosis de 50 microgramos se emplea para tratar el bocio no tóxico, para prevenir su recidiva tras la extirpación quirúrgica —teniendo en cuenta qué parte de la función tiroidea se ha conservado después de la operación—, como tratamiento sustitutivo en el hipotiroidismo y como tratamiento supresor en el cáncer de tiroides.
Las dosis bajas, incluidos los 50 microgramos, se emplean también junto con los antitiroideos en el tratamiento de la tirotoxicosis: una vez alcanzado el eutiroidismo, añadir levotiroxina permite continuar el tratamiento antitiroideo. Además, algunas dosis se utilizan en las pruebas diagnósticas de supresión de la función tiroidea.
Método de uso y dosificación
La dosis diaria se toma entera de una vez: por la mañana, en ayunas, media hora antes del desayuno, con una pequeña cantidad de líquido; basta con medio vaso de agua. A los lactantes se les da toda la dosis diaria de una sola vez, al menos 30 minutos antes de la primera toma: el comprimido se disuelve en una pequeña cantidad de agua justo antes de administrarlo y se da la suspensión obtenida, seguida de un poco más de líquido.
La dosis se determina por los parámetros de laboratorio y el cuadro clínico, no por una pauta estándar. Sirve de referencia el nivel inicial de la hormona tirotropa en suero: en muchos pacientes las concentraciones de T4 y T4 libre están elevadas, por lo que resulta más difícil juzgar por ellas. Se empieza con dosis bajas y se aumentan cada 2–4 semanas hasta la dosis sustitutiva completa. Las dosis diarias habituales de levotiroxina sódica son estas: en el bocio no tóxico y para prevenir su recidiva tras la cirugía, de 75 a 200 microgramos; en el hipotiroidismo del adulto, una dosis inicial de 25 a 50 microgramos y una de mantenimiento de 100 a 200 microgramos; en el cáncer de tiroides, para el tratamiento supresor, de 150 a 300 microgramos; junto con los antitiroideos en la tirotoxicosis, de 50 a 100 microgramos.
Quién debe empezar especialmente despacio
En los pacientes de edad avanzada, en las personas con cardiopatía isquémica y en quienes tienen un hipotiroidismo grave o de larga evolución, el tratamiento se inicia con una dosis muy baja —por ejemplo, 12,5 microgramos al día— y se aumenta también de 12,5 en 12,5 microgramos, pero con intervalos amplios, digamos una vez cada dos semanas, controlando las hormonas con frecuencia. En esos casos a veces hay que detenerse en una dosis inferior a la óptima, con la que la TSH no llega a normalizarse del todo. A los pacientes con poco peso corporal y un bocio nodular grande, como muestra la práctica, les bastan dosis menores. En los recién nacidos y lactantes con hipotiroidismo congénito, por el contrario, el déficit debe corregirse deprisa: durante los primeros 3 meses se dan de 10 a 15 microgramos por kilogramo de peso al día, y después la dosis se ajusta individualmente según la clínica, el nivel de hormonas y la TSH.
Contraindicaciones
Euthyrox® N 50 no se emplea en los siguientes casos:
- hipersensibilidad a la levotiroxina o a cualquier excipiente del medicamento;
- insuficiencia no tratada de la corteza suprarrenal;
- insuficiencia hipofisaria no tratada;
- tirotoxicosis no tratada;
- infarto de miocardio reciente: en ese período no se inicia el tratamiento;
- miocarditis;
- inflamación aguda de todas las capas del corazón, es decir, pancarditis.
Advertencias especiales y precauciones
Antes de iniciar el tratamiento con hormonas tiroideas el médico debe descartar o empezar a tratar la insuficiencia coronaria, la angina de pecho, la aterosclerosis de los vasos, la hipertensión arterial, la insuficiencia hipofisaria y de la corteza suprarrenal, así como la función autónoma del tiroides; ante la sospecha de esta última se realiza una prueba con tiroliberina o una gammagrafía de supresión. Si el hipotiroidismo es secundario, primero se establece su causa y, si es necesario, se inicia el tratamiento sustitutivo de la insuficiencia suprarrenal compensada. En los pacientes con insuficiencia coronaria o cardíaca y con taquiarritmias no se puede permitir ni siquiera un ligero hipertiroidismo medicamentoso, por lo que su nivel de hormonas se comprueba a menudo.
- si hay riesgo de trastornos psicóticos se empieza con dosis bajas, se aumentan gradualmente y se vigila el estado con atención; si aparecen síntomas psicóticos, se revisa la dosis;
- en las mujeres posmenopáusicas con hipotiroidismo y alto riesgo de osteoporosis no se permiten niveles de levotiroxina superiores a los fisiológicos y se siguen de cerca los parámetros de la función tiroidea;
- en la tirotoxicosis la levotiroxina se utiliza exclusivamente en combinación con antitiroideos;
- el cambio a un medicamento de otro fabricante exige ajustar la dosis según la respuesta clínica y los análisis;
- el orlistat puede provocar hipotiroidismo o empeorar su control: antes de empezar a tomarlo hace falta consultar al médico, los medicamentos se toman en momentos distintos del día, la dosis de levotiroxina a veces se cambia y las hormonas se controlan;
- los pacientes con diabetes mellitus y quienes reciben anticoagulantes necesitan un control adicional;
- por la lactosa, el medicamento no es apto en la intolerancia hereditaria a la galactosa, el déficit de lactasa de tipo Lapp y el síndrome de malabsorción de glucosa y galactosa.
No se han realizado estudios sobre la influencia en la capacidad de conducir y de manejar maquinaria, pero como la levotiroxina es idéntica a la hormona tiroidea propia, tomada en las dosis prescritas no se espera tal influencia.
Interacciones medicamentosas
Una parte de las interacciones tiene que ver con la absorción del medicamento. La colestiramina y el colestipol la frenan: la levotiroxina se toma de 4 a 5 horas antes que ellos. Los agentes con aluminio —antiácidos y sucralfato—, así como los preparados de hierro y el carbonato de calcio, se toman no antes de 2 horas después de la levotiroxina. Los productos con soja reducen la absorción intestinal de la hormona, por lo que al empezar o dejar de consumirlos a veces hay que cambiar la dosis. El sevelámero también disminuye la absorción y exige controlar la función tiroidea al principio y al final del uso conjunto.
Otro grupo de interacciones atañe al metabolismo y a la unión de la hormona. Los salicilatos, el dicumarol, la furosemida a dosis de 250 mg y el clofibrato desplazan la levotiroxina de su unión a las proteínas plasmáticas y elevan el nivel de T4 libre; la fenitoína hace lo mismo y además acelera su metabolismo hepático. Los barbitúricos y la carbamazepina, como inductores enzimáticos, aumentan el aclaramiento hepático de la hormona, mientras que los inhibidores de la tirosina cinasa (imatinib, sunitinib), la sertralina y la combinación de cloroquina con proguanil reducen la eficacia de la levotiroxina y elevan la TSH. Los inhibidores de la proteasa —ritonavir, indinavir, lopinavir— exigen un control estricto de los parámetros tiroideos. El propiltiouracilo, los glucocorticoides, los betabloqueantes, la amiodarona y los medios de contraste radiológico yodados frenan la conversión periférica de T4 en T3; la amiodarona, por su alto contenido en yodo, puede provocar tanto hipertiroidismo como hipotiroidismo, algo especialmente importante en el bocio nodular con una posible autonomía no reconocida. La propia levotiroxina debilita la acción de los antidiabéticos y potencia la de los anticoagulantes al desplazarlos de su unión a las proteínas, por lo que al inicio del tratamiento se controlan tanto la glucemia como los parámetros de la coagulación. En las mujeres que toman anticonceptivos con estrógenos o terapia hormonal sustitutiva, la necesidad de levotiroxina puede aumentar.
Embarazo y lactancia
El tratamiento sustitutivo no se interrumpe ni en el embarazo ni durante la lactancia; al contrario, durante el embarazo la necesidad del medicamento puede crecer. No hay datos de efecto teratógeno ni de influencia tóxica sobre el feto con las dosis recomendadas. Al mismo tiempo, unas dosis excesivamente altas durante el embarazo pueden repercutir negativamente en el desarrollo del feto y del niño después del nacimiento, por lo que el control de los análisis en ese período es especialmente importante.
La levotiroxina pasa a la leche materna, pero con las dosis terapéuticas su cantidad es demasiado pequeña para provocar en el niño un hipertiroidismo o suprimir la secreción de TSH. La combinación de levotiroxina con antitiroideos no se emplea en el embarazo: exigiría dosis altas del antitiroideo, y este atraviesa la placenta en cantidades activas y puede causar hipotiroidismo en el feto, de modo que la tirotoxicosis de la embarazada se trata solo con antitiroideos. Las pruebas diagnósticas con supresión de la función tiroidea no se realizan en el embarazo, ya que la administración de sustancias radiactivas está contraindicada.
Efectos adversos
Si el medicamento se emplea según lo prescrito y los parámetros clínicos y de laboratorio se controlan, no debería haber reacciones adversas. Aparecen cuando se supera el umbral individual de tolerancia o en una sobredosis —sobre todo si al inicio del tratamiento la dosis se aumentó demasiado deprisa— y constituyen el cuadro del hipertiroidismo.
- alteraciones del ritmo cardíaco, incluidas la fibrilación auricular y la extrasístole;
- taquicardia, palpitaciones, dolores anginosos;
- cefalea, temblor, inquietud motora, insomnio;
- debilidad muscular y calambres musculares;
- sofocos, fiebre, sudoración excesiva, pérdida de peso;
- vómitos, diarrea, alteraciones del ciclo menstrual;
- hipertensión intracraneal benigna;
- en caso de hipersensibilidad, reacciones alérgicas, sobre todo cutáneas y respiratorias; se ha descrito angioedema.
Cuando aparecen esos síntomas se reduce la dosis diaria o se retira el medicamento unos días y, una vez pasados los síntomas, el tratamiento se reanuda con cautela, ya con una dosis menor o con un aumento más lento de la misma.
Sobredosis
En la sobredosis se desarrolla un hipertiroidismo y, en los pacientes con riesgo de trastornos psicóticos, es posible una psicosis aguda. Lo que confirma la sobredosis con mayor fiabilidad es una concentración elevada de T3: este parámetro es más informativo que la T4 o la T4 libre. Clínicamente la sobredosis se presenta como una brusca aceleración del metabolismo.
Se interrumpe el tratamiento y se realizan pruebas de laboratorio; el alcance de la asistencia depende del grado de la sobredosis. Las manifestaciones de la acción β-simpaticomimética —taquicardia, inquietud, agitación, hipercinesias— se controlan con betabloqueantes y, en una sobredosis masiva, puede ser necesaria la plasmaféresis. En pacientes sensibles, al superarse el umbral individual de tolerancia, se han descrito casos aislados de convulsiones; con el abuso de levotiroxina durante muchos años se han registrado algunos casos de muerte súbita cardíaca.
Cómo obtener una receta de Euthyrox® N 50 en línea
La levotiroxina se dispensa con receta: la dosis depende del diagnóstico, la edad, el estado del corazón y los resultados de los análisis, y cambiarla por cuenta propia conduce con facilidad a una sobredosis o a un hipotiroidismo mal tratado.
En la consulta en línea el médico valorará los valores de TSH y de las hormonas, las enfermedades concomitantes y los medicamentos que toma, explicará las normas de la toma en ayunas y, si no hay contraindicaciones, emitirá una receta electrónica: con su código se puede retirar el medicamento en la farmacia.
