Escitalopram Actavis: composición y forma farmacéutica
Escitalopram Actavis se presenta en comprimidos recubiertos con 5 mg, 10 mg, 15 mg o 20 mg de escitalopram en forma de oxalato.
Las cuatro concentraciones no responden a la variedad: el tratamiento empieza con una dosis baja que se sube poco a poco, y al retirarlo se baja igual de despacio. Disponer de comprimidos de 5 mg hace posible tanto un inicio suave como una salida gradual del medicamento.
Cómo actúa Escitalopram Actavis
El escitalopram es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina con alta afinidad por el sitio principal de unión del transportador de serotonina. Al sitio alostérico del mismo transportador se une mil veces más débilmente.
La propiedad clave del medicamento es su selectividad. El escitalopram prácticamente no se une a los receptores 5-HT1A y 5-HT2, dopaminérgicos D1 y D2, adrenérgicos α1, α2 y β, histamínicos H1, colinérgicos muscarínicos, benzodiazepínicos ni opioides. Precisamente la inhibición de la recaptación de serotonina se considera el único mecanismo probable que explica tanto la acción farmacológica como la clínica.
Indicaciones
Escitalopram Actavis se prescribe en episodios de depresión mayor, trastorno de pánico con o sin agorafobia, fobia social, trastorno de ansiedad generalizada y trastorno obsesivo-compulsivo.
Una salvedad aparte concierne a la fobia social: es un diagnóstico estrictamente definido que no debe confundirse con una timidez acentuada. El tratamiento farmacológico está indicado aquí solo cuando el trastorno interfiere de forma sustancial en el trabajo y la relación con los demás, y sigue siendo parte de un abordaje integral, no su único elemento.
Modo de empleo y dosificación
El medicamento se toma una vez al día, con o sin alimentos. La seguridad de dosis diarias superiores a 20 mg no está demostrada, por lo que ese techo no se supera. La dosis inicial y el ritmo de subida se ajustan al diagnóstico y a la tolerancia.
| Indicación o situación | Dosis |
|---|---|
| Episodio depresivo mayor | 10 mg al día, si hace falta hasta 20 mg; el efecto suele llegar en 2–4 semanas y el tratamiento continúa al menos 6 meses tras desaparecer los síntomas |
| Trastorno de pánico | la primera semana 5 mg, después 10 mg, si hace falta hasta 20 mg; el efecto máximo hacia los 3 meses |
| Fobia social | 10 mg al día, después 5–20 mg; para una respuesta estable la terapia continúa 12 semanas |
| Trastorno de ansiedad generalizada, TOC | 10 mg al día, si hace falta hasta 20 mg |
| Edad superior a 65 años | empezar con 5 mg, si hace falta hasta 10 mg |
| Insuficiencia hepática leve o moderada, metabolizadores lentos de CYP2C19 | las primeras 2 semanas 5 mg, después si hace falta hasta 10 mg |
| Retirada del medicamento | la dosis se reduce de forma gradual, un mínimo de 1–2 semanas |
A niños y adolescentes menores de 18 años no se les prescribe. Con una reducción leve o moderada de la función renal la dosis no cambia; con una reducción grave (aclaramiento de creatinina por debajo de 30 ml/min) se requiere precaución. Una retirada brusca es inadmisible: si al bajar la dosis aparecen síntomas molestos, se frena el ritmo del descenso.
Contraindicaciones
Parte de las prohibiciones se relacionan con el riesgo de síndrome serotoninérgico y parte con el efecto sobre el ritmo cardíaco.
- hipersensibilidad al escitalopram o a cualquier excipiente;
- toma simultánea de inhibidores no selectivos e irreversibles de la MAO — la combinación amenaza con un síndrome serotoninérgico con agitación, temblor e hipertermia;
- toma simultánea de inhibidores reversibles de la MAO-A, por ejemplo moclobemida;
- toma simultánea de linezolid — este antibiótico es un inhibidor reversible no selectivo de la MAO;
- prolongación establecida del intervalo QT o síndrome congénito de QT largo;
- toma simultánea de otros medicamentos que prolongan el intervalo QT.
Advertencias especiales y precauciones
La propia depresión aumenta el riesgo de ideas suicidas, autolesión y suicidio, y ese riesgo persiste hasta que llega una mejoría clínica apreciable. Como la mejoría puede tardar varias semanas, durante todo ese tiempo el paciente debe ser vigilado con atención. La experiencia muestra que el riesgo puede crecer en la fase temprana de la recuperación. Un metaanálisis de ensayos controlados con placebo mostró un riesgo aumentado de conducta suicida en pacientes menores de 25 años. Se advierte al paciente y a sus allegados: si los síntomas se agravan, aparecen ideas suicidas o cambios inusuales de conducta, hay que acudir al médico de inmediato.
En quién exige el medicamento especial precaución
- en niños y adolescentes menores de 18 años no está indicado: en los estudios la conducta suicida y la hostilidad aparecieron en ellos con más frecuencia que con placebo, y no hay datos a largo plazo sobre el efecto en el crecimiento y el desarrollo;
- en el trastorno de pánico la ansiedad puede aumentar al inicio del tratamiento — es una reacción paradójica que suele pasar en dos semanas, y por eso se empieza con una dosis baja;
- ante las primeras convulsiones o el aumento de las crisis en un paciente con epilepsia el medicamento se retira; en la epilepsia inestable los fármacos de este grupo no se emplean;
- con manía o hipomanía en la anamnesis hace falta precaución y, si se desarrolla una fase maníaca, el medicamento se retira;
- en la diabetes mellitus son posibles tanto la hipoglucemia como la hiperglucemia — puede ser necesario ajustar las dosis de insulina o de los antidiabéticos orales;
- la acatisia — una inquietud interna angustiosa con necesidad de moverse — es más probable en las primeras semanas de tratamiento, y ante ella no debe subirse la dosis;
- la combinación con medicamentos que prolongan el intervalo QT y los estados con hipopotasemia aumentan el riesgo de arritmias ventriculares;
- en pacientes mayores de 50 años los datos epidemiológicos apuntan a un riesgo aumentado de fracturas óseas.
Interacciones farmacológicas
Absolutamente incompatibles con el escitalopram son los inhibidores de la MAO. Se puede empezar 14 días después de retirar un inhibidor irreversible de la MAO y como mínimo un día después de la moclobemida; entre la retirada del propio escitalopram y el inicio del tratamiento con un inhibidor no selectivo de la MAO se dejan al menos 7 días. Con igual rigor se excluyen los medicamentos que prolongan el intervalo QT: antiarrítmicos de las clases IA y III, antipsicóticos (derivados de la fenotiazina, pimozida, haloperidol), antidepresivos tricíclicos, algunos antibacterianos (esparfloxacino, moxifloxacino, eritromicina intravenosa, pentamidina), antipalúdicos, en particular la halofantrina, así como el astemizol y la mizolastina.
Exigen precaución los fármacos serotoninérgicos — tramadol, sumatriptán y otros triptanes: la combinación puede llevar a un síndrome serotoninérgico. Los medicamentos que bajan el umbral convulsivo (antidepresivos tricíclicos, neurolépticos, mefloquina, bupropión, el mismo tramadol) suman ese efecto. El litio y el triptófano potencian la acción del medicamento y el hipérico aumenta la frecuencia de reacciones adversas. Tema aparte son las hemorragias: con anticoagulantes orales hace falta controlar los parámetros de coagulación al inicio del tratamiento y en la retirada, y los antiinflamatorios no esteroideos por sí solos aumentan el riesgo de sangrado.
Embarazo y lactancia
Hay pocos datos clínicos sobre el uso durante el embarazo. En estudios en ratas se observó toxicidad sobre el embrión y el feto, pero no se detectó un aumento de la frecuencia de malformaciones congénitas. El medicamento no se emplea en el embarazo salvo necesidad incondicional y solo tras sopesar con cuidado los riesgos y el beneficio esperado.
Si la madre lo tomó en fases avanzadas, sobre todo en el tercer trimestre, el recién nacido necesita vigilancia: son posibles alteraciones respiratorias, cianosis, apnea, convulsiones, oscilaciones de temperatura, dificultades con la alimentación, vómitos, hipoglucemia, cambios del tono muscular, temblor, irritabilidad, letargo, llanto continuo y trastornos del sueño. Estos fenómenos suelen aparecer enseguida o en el primer día tras el parto. Los datos epidemiológicos apuntan a un mayor riesgo de hipertensión pulmonar persistente del recién nacido — unos 5 casos por cada 1000 embarazos frente a 1–2 en la población general. Durante la lactancia el medicamento no se recomienda: se asume que pasa a la leche.
Efectos adversos
Las reacciones adversas aparecen con más frecuencia en la primera o la segunda semana de tratamiento y suelen atenuarse a medida que este continúa. Muy a menudo se registran cefalea y náuseas.
- frecuentes: insomnio, somnolencia, mareo, parestesias, temblor, diarrea, estreñimiento, vómitos, sequedad de boca, sudoración aumentada, cansancio, fiebre, sinusitis, bostezos;
- frecuentes en la esfera psíquica y sexual: inquietud, nerviosismo, sueños extraños, descenso de la libido, anorgasmia en mujeres, trastornos de la eyaculación e impotencia en hombres;
- frecuentes, otros: descenso o aumento del apetito, aumento de peso, artritis, miositis;
- poco frecuentes: bruxismo, agitación, crisis de pánico, confusión, desmayos, alteraciones del gusto y del sueño, midriasis, alteraciones visuales, acúfenos, taquicardia, epistaxis, hemorragias digestivas, urticaria, erupción, caída del cabello;
- raros: agresividad, despersonalización, alucinaciones, bradicardia, reacción anafiláctica, síndrome serotoninérgico;
- frecuencia no conocida pero clínicamente importante: manía, ideas y conducta suicidas, convulsiones, acatisia, discinesia;
- frecuencia no conocida: hiponatremia, alteración de la secreción de hormona antidiurética, hepatitis y anomalías en las pruebas hepáticas, retención urinaria, angioedema;
- frecuencia no conocida, cardíacos: prolongación del intervalo QT en el ECG y arritmias ventriculares, incluida la torsade de pointes, sobre todo en mujeres y con hipopotasemia.
Merecen atención aparte los síntomas de retirada: al interrumpir bruscamente la toma son frecuentes el mareo, las alteraciones de la sensibilidad, la ansiedad y los trastornos del sueño. Precisamente por eso la dosis se reduce de forma gradual en lugar de abandonar el medicamento en un solo día.
Sobredosis
Los datos clínicos son escasos y en la mayoría de los casos se trataba de la toma simultánea de varios fármacos. Por regla general los síntomas fueron leves o inexistentes; los desenlaces mortales por sobredosis de escitalopram solo son raros. La toma de 400–800 mg del medicamento sin otros productos no provocó síntomas graves.
Las manifestaciones posibles son mareo, temblor, agitación, con menos frecuencia síndrome serotoninérgico, convulsiones y coma; náuseas y vómitos; descenso de la presión arterial, taquicardia, prolongación del intervalo QT y arritmias; alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico con hipopotasemia e hiponatremia. No hay antídoto específico. Se asegura la permeabilidad de la vía aérea y una oxigenación suficiente, se realiza un lavado gástrico lo antes posible, se valora el carbón activado y se vigilan la actividad cardíaca y las constantes vitales. En caso de insuficiencia cardíaca, bradiarritmias, toma de medicamentos que prolongan el QT o alteración de la función hepática se recomienda monitorización electrocardiográfica.
Cómo conseguir la receta de Escitalopram Actavis online
Escitalopram Actavis se dispensa con receta: elegir la dosis, el ritmo de subida y la duración de la cura es tarea del médico, igual que decidir sobre la compatibilidad con otros medicamentos. En la consulta online el médico precisará el diagnóstico, repasará los fármacos que tomas y valorará las contraindicaciones, incluidas las alteraciones del ritmo cardíaco.
Si el medicamento resulta adecuado, el médico emitirá una receta electrónica y explicará cómo empezar la toma, qué esperar en las primeras semanas y cómo terminar la cura correctamente para evitar los síntomas de retirada.
