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Dicloberl® 100 - prospecto, precio, modo de empleo y contraindicaciones del medicamento

Dicloberl 100 (diclofenaco): supositorios rectales en enfermedades reumáticas, dosis de 50 a 150 mg al día, contraindicaciones y receta en línea.

sep. 8, 2026

Dicloberl 100: composición y presentación

El principio activo es diclofenaco sódico y la forma farmacéutica es aquí un supositorio, es decir, una vela rectal. En el apartado de dosificación la ficha describe dos dosis, 50 mg y 100 mg, y para Dicloberl 100 la dosis diaria se alcanza con un solo supositorio.

El supositorio se introduce profundamente en el recto, y es mejor hacerlo después de defecar. El sentido de esta forma lo formula la ficha sin rodeos: el diclofenaco en supositorios permite emplear otra vía de administración en pacientes a los que no se puede dar el medicamento por boca.

Cómo actúa Dicloberl 100

La acción depende de la sustancia, no de la forma. El diclofenaco pertenece a los antiinflamatorios no esteroideos e inhibe la formación de prostaglandinas, algo demostrado en los modelos experimentales estándar de inflamación en animales. En el ser humano el resultado es un alivio del dolor ligado a la inflamación, una reducción de la hinchazón y un descenso de la temperatura.

Además, el diclofenaco frena la agregación de las plaquetas cuando la provocan el ADP o el colágeno. Con la vía rectal esa propiedad no desaparece, así que todas las advertencias sobre sangrados, incluidos los digestivos, se aplican a los supositorios en la misma medida que a los comprimidos.

Indicaciones

Tratamiento sintomático del dolor y de la inflamación; el medicamento está destinado a adultos y así consta en la propia indicación. Los cuadros para los que se prescribe se reparten en tres grupos. El primero son las articulaciones: inflamación aguda, incluida la gota, e inflamación de curso prolongado, ante todo la reumatoide, cuando están afectadas muchas articulaciones a la vez.

El segundo grupo es la columna: la inflamación anquilosante de sus articulaciones, conocida como enfermedad de Bechterew, otros cuadros inflamatorios reumáticos de la columna y la enfermedad degenerativa, tanto de la columna como de las articulaciones. El tercer grupo son los tejidos blandos: enfermedades reumáticas inflamatorias, hinchazones dolorosas e inflamaciones tras un traumatismo. El conjunto de cuadros es el mismo que en las otras formas del diclofenaco, y no es casualidad: la elección entre supositorio, cápsula e inyección no se hace por el diagnóstico, sino por la vía que a la persona le resulta ahora más cómoda o directamente posible.

Modo de empleo y dosificación

La dosis se fija según la gravedad y el tipo de enfermedad. La dosis diaria recomendada para adultos va de 50 a 150 mg de diclofenaco sódico, y la dosis diaria total se reparte en una a tres tomas. Para la dosis de 100 mg eso significa un supositorio al día; con la de 50 mg la dosis única es un supositorio y la diaria va de uno a tres.

CircunstanciaQué cambia
Duración del tratamientola decide el médico que trata; en los trastornos reumáticos el uso puede ser prolongado
Limitar la frecuencia de reacciones adversasse consigue con la dosis eficaz más baja y durante un tiempo no mayor del necesario para controlar los síntomas
Edad avanzadala dosis no cambia, pero se vigila con especial atención por las posibles reacciones adversas
Insuficiencia renal leve o moderadano hace falta reducir la dosis
Insuficiencia hepática leve o moderadano hace falta reducir la dosis
Menores de 18 añosel medicamento no se emplea

Conviene recordar aparte la técnica: el supositorio se introduce profundamente y preferiblemente después de defecar; de lo contrario, la urgencia de evacuar puede echar por tierra todo el sentido de la administración. Parece un detalle menor, pero es justo lo que explica con más frecuencia por qué el supositorio «no ha hecho efecto».

Contraindicaciones

La forma rectal tiene una contraindicación que no tienen los comprimidos ni las cápsulas: la inflamación del recto o del ano. La proctitis excluye aquí el uso por completo, porque el supositorio se introduce justamente donde está la inflamación.

El resto de las prohibiciones son comunes a todo el diclofenaco.

  • hipersensibilidad al diclofenaco o a cualquier excipiente;
  • broncoespasmo, asma, rinitis o urticaria padecidos tras tomar ácido acetilsalicílico u otro fármaco del mismo grupo;
  • trastornos de la hematopoyesis de origen desconocido;
  • úlcera péptica de estómago o de duodeno, activa o recurrente, así como sangrado, si hubo dos o más episodios confirmados;
  • sangrados digestivos o perforaciones ocurridos en relación con un tratamiento previo con fármacos de este grupo;
  • sangrado de los vasos cerebrales u otro sangrado en curso;
  • insuficiencia grave del hígado o de los riñones, insuficiencia cardiaca grave, tercer trimestre del embarazo.

Advertencias y precauciones especiales

No conviene combinar el medicamento con otros antiinflamatorios no esteroideos, incluidos los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa-2. La regla general de seguridad es aquí una sola: la dosis eficaz más baja durante el menor tiempo necesario para aliviar los síntomas, porque es eso lo que reduce la frecuencia de las reacciones adversas. En las personas mayores esas reacciones, ante todo los sangrados digestivos y las perforaciones, aparecen con más frecuencia y pueden acabar en muerte.

  • los sangrados, la úlcera péptica y las perforaciones se han descrito con todos los fármacos de este grupo: surgen en distintos momentos del tratamiento, con signos de aviso y sin ellos, y con independencia de que antes hubiera reacciones digestivas graves;
  • su probabilidad crece con la dosis, y también en quienes ya tuvieron una úlcera, sobre todo complicada con sangrado o perforación, y en las personas mayores; en ellas el tratamiento se inicia con las dosis eficaces más bajas;
  • si la persona recibe a la vez una dosis baja de ácido acetilsalicílico u otros fármacos que elevan el riesgo digestivo, se valora prescribir medicamentos que protejan la mucosa gástrica: misoprostol o inhibidores de la bomba de protones;
  • a los pacientes con reacciones digestivas en la anamnesis, sobre todo mayores, se les recomienda comunicar cualquier sensación inusual en el abdomen, sobre todo al principio del tratamiento y en especial los signos de sangrado.

Desde el punto de vista del corazón y de los vasos el diclofenaco tiene la misma reputación que todo el grupo: el uso prolongado de dosis altas se asocia a un pequeño aumento de la probabilidad de trombosis arterial, por lo que con hipertensión, alteraciones de los lípidos, diabetes y tabaquismo se prescribe con especial cautela, y la necesidad de continuar el tratamiento se revisa periódicamente. Se mencionan aparte las reacciones cutáneas graves muy raras, entre ellas el síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica: caen con más frecuencia en el primer mes de tratamiento, de modo que la aparición de una erupción o de cambios en las mucosas es motivo para retirar el medicamento de inmediato.

Interacciones con otros medicamentos

La lista de interacciones del diclofenaco es larga y resulta más cómodo tener presente no la relación de nombres, sino lo que hay que hacer exactamente en cada combinación.

  • medir la tensión: los diuréticos y los fármacos que bajan la tensión, incluidos betabloqueantes, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y antagonistas de la angiotensina II, pueden actuar con menos fuerza bajo el efecto del diclofenaco;
  • vigilar los riñones y recordar la ingesta de líquidos: en personas deshidratadas, mayores o que ya tienen alteración renal, la combinación con un inhibidor de la ECA o un antagonista de la angiotensina II puede llevar a una insuficiencia renal, por lo general reversible;
  • controlar los análisis: la concentración de litio en suero, obligatoriamente; la de potasio, cuando se usan a la vez diuréticos ahorradores de potasio, por el riesgo de hiperpotasemia; las concentraciones plasmáticas de digoxina y de fenitoína también pueden subir;
  • respetar el intervalo: en las 24 horas anteriores y posteriores a la administración de metotrexato el diclofenaco puede frenar su eliminación renal y elevar su concentración en sangre;
  • esperar una intensificación: el diclofenaco intensifica la nefrotoxicidad de la ciclosporina, y el probenecid retrasa la eliminación del propio diclofenaco; los glucocorticoides y los antidepresivos del grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina elevan el riesgo de úlcera y de sangrado;
  • observar la tendencia al sangrado: aunque los estudios no han mostrado que el diclofenaco influya en la acción de los anticoagulantes, se han comunicado casos de sangrado más intenso con su uso conjunto.

La combinación con otros fármacos del mismo grupo va aparte: sus efectos se suman, de modo que el riesgo de úlcera y de sangrado aumenta y esa combinación no se recomienda. Con los antidiabéticos orales el diclofenaco convive, según los estudios clínicos, sin influencia mutua.

Embarazo y lactancia

La supresión de la síntesis de prostaglandinas puede repercutir en el curso del embarazo y en el desarrollo del embrión o del feto. Los datos farmacoepidemiológicos hablan de una probabilidad mayor de aborto y de malformaciones cardiacas con el uso de sustancias así en fases tempranas, y esa probabilidad es tanto mayor cuanto más alta la dosis y más largo el tratamiento. En animales, tales sustancias provocaron la muerte del embrión antes y después de su implantación, y su empleo durante la formación de los órganos se acompañó de un aumento de las malformaciones, incluidas las cardiovasculares.

De ahí la regla para los dos primeros trimestres: prescribir solo si es claramente necesario, en dosis mínima y el menor tiempo posible, y lo mismo vale para las mujeres que planean un embarazo. El tercer trimestre es una contraindicación directa, y las razones son varias: un posible efecto tóxico sobre el corazón, los vasos y los pulmones del feto, con cierre prematuro del conducto arterioso e hipertensión pulmonar; alteración de la función renal del feto hasta la insuficiencia con disminución del líquido amniótico; prolongación del tiempo de sangrado en la madre y en el niño incluso a dosis bajas; y la inhibición de las contracciones uterinas, por la que el parto puede retrasarse o alargarse. A la leche materna el diclofenaco pasa en pequeña cantidad, y a las mujeres que amamantan no se les prescribe.

Reacciones adversas

La mayoría de las notificaciones se refieren al estómago y al intestino: son posibles la úlcera péptica, la perforación y el sangrado del tubo digestivo, a veces mortales y más a menudo en personas mayores.

  • digestión: náuseas y vómitos, diarrea, distensión, estreñimiento, dispepsia, dolor abdominal, heces negras, vómitos con sangre, llagas en la boca, exacerbación de las enfermedades inflamatorias del intestino y, con menos frecuencia, inflamación de la mucosa gástrica;
  • circulación: muy raramente latido acelerado, edemas, insuficiencia cardiaca e infarto; para el grupo en conjunto se han descrito además edemas y subida de la tensión;
  • sangre y sistema nervioso: muy raramente sufre la hematopoyesis —desde anemia y falta de leucocitos y plaquetas hasta la forma aplásica, la agranulocitosis y la anemia hemolítica—; con frecuencia se registran molestias del sistema nervioso central, por ejemplo cefalea o mareo.

De los trastornos de la hematopoyesis conviene saber de antemano, porque empiezan de forma inespecífica: fiebre, dolor de garganta, llagas en la boca, sensación gripal, cansancio intenso, hemorragias nasales y moratones en la piel. Con un tratamiento largo, el hemograma se comprueba a intervalos regulares.

Sobredosis

La sobredosis de diclofenaco no da un cuadro clínico distintivo. Del sistema nervioso central son posibles cefalea, mareo, aturdimiento y pérdida de conciencia, y en los niños convulsiones mioclónicas; además se dan dolor abdominal, náuseas, diarrea, zumbido de oídos y vómitos, así como sangrado del tubo digestivo, alteraciones de la función hepática y renal, caída brusca de la tensión, depresión respiratoria y cianosis.

No hay antídoto específico y el tratamiento sigue siendo sintomático. En la intoxicación aguda por fármacos de este grupo se sostiene la función de los órganos vitales y se corrigen las complicaciones: descenso importante de la tensión, insuficiencia renal, convulsiones, alteraciones gastrointestinales y respiratorias. La diuresis forzada, la diálisis y la hemoperfusión son con toda probabilidad inútiles para eliminar el diclofenaco: la sustancia se une con fuerza a las proteínas del plasma y se metaboliza ampliamente en el organismo.

Cómo conseguir la receta de Dicloberl 100 en línea

El medicamento requiere receta. Al médico le importa entender por qué se ha elegido precisamente la forma rectal: la ficha la presenta como alternativa para quienes no pueden tomar el medicamento por boca, así que conviene explicar de entrada si hay náuseas, vómitos, dificultad para tragar u otro motivo para renunciar a los comprimidos.

El segundo bloque de preguntas es la seguridad. Prepare de antemano la información sobre úlcera de estómago y de duodeno, sangrados y perforaciones en el pasado, sobre enfermedades inflamatorias del intestino, sobre hemorroides e inflamación del recto —para los supositorios esto es esencial—, sobre enfermedades del hígado, los riñones y el corazón, sobre infarto e ictus padecidos, hipertensión, diabetes, tabaquismo, y también sobre las reacciones al ácido acetilsalicílico y a otros analgésicos. Enumere los medicamentos que toma: anticoagulantes y antiagregantes, corticoides, antidepresivos, diuréticos y fármacos para la tensión, litio, metotrexato, ciclosporina. El médico valorará estas circunstancias y, si no hay contraindicaciones, emitirá la receta electrónica.

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