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Belara - prospecto, precio, modo de empleo y contraindicaciones del medicamento

Belara (etinilestradiol 0,03 mg y acetato de clormadinona 2 mg): pauta de 21 días, contraindicaciones, riesgos y receta en línea.

sep. 6, 2026

Belara: composición y forma farmacéutica

Un comprimido recubierto de Belara contiene 0,03 mg de etinilestradiol y 2 mg de acetato de clormadinona. Es un anticonceptivo hormonal combinado previsto para 21 días de toma seguidos de un descanso de siete días.

Los comprimidos se extraen del blíster por la celda marcada con el día de la semana correspondiente y se tragan enteros, con una pequeña cantidad de líquido si hace falta. Se toman una vez al día, siguiendo el orden que indica la flecha del envase.

Cómo actúa Belara

La toma continuada del medicamento durante 21 días inhibe la liberación hipofisaria de las hormonas foliculoestimulante y luteinizante y, por tanto, bloquea la ovulación. Al mismo tiempo cambian la proliferación y la actividad secretora del endometrio, y el moco del cuello uterino adquiere otra consistencia, lo que dificulta el avance de los espermatozoides por el canal cervical y modifica su movilidad.

La dosis diaria mínima de acetato de clormadinona necesaria para inhibir por completo la ovulación es de 1,7 mg, y la dosis que provoca la transformación completa de la mucosa del útero, de 25 mg por ciclo. El acetato de clormadinona pertenece a los progestágenos antiandrogénicos: es capaz de desplazar a los andrógenos de sus lugares receptores.

Indicaciones

Belara se emplea para la anticoncepción hormonal.

La decisión de prescribirlo se toma a partir de una valoración individual de los factores de riesgo de cada mujer, ante todo del riesgo de tromboembolia venosa, tanto el propio como el asociado precisamente a este medicamento en comparación con otros anticonceptivos hormonales combinados.

Método de uso y dosificación

Se toma un comprimido al día a la misma hora, mejor por la noche, durante 21 días seguidos, tras lo cual se hace un descanso de siete días. De 2 a 4 días después del último comprimido debe comenzar una hemorragia por deprivación, parecida a la menstrual.

El envase siguiente se empieza exactamente al cabo de los siete días de descanso, con independencia de que la hemorragia haya terminado o siga. La pauta detallada del inicio de la toma, del cambio desde otro método anticonceptivo y de qué hacer ante un olvido la determina el médico.

Contraindicaciones

Los anticonceptivos hormonales combinados no se emplean en los casos que se enumeran; si cualquiera de estas situaciones aparece por primera vez durante la toma, el medicamento se retira de inmediato:

  • tromboembolia venosa actual o pasada —trombosis venosa profunda, embolia pulmonar— y una predisposición hereditaria o adquirida conocida a ella: resistencia a la proteína C activada, incluido el factor V Leiden, déficit de antitrombina III, de proteína C o de proteína S;
  • cirugía mayor con inmovilización prolongada y alto riesgo de tromboembolia venosa por la suma de varios factores;
  • trastornos tromboembólicos arteriales, activos —por ejemplo un infarto de miocardio— o sus signos precursores, por ejemplo una angina de pecho; ictus activo o pasado y accidente isquémico transitorio; predisposición hereditaria o adquirida a las trombosis arteriales, incluidas la hiperhomocisteinemia y los anticuerpos antifosfolípidos;
  • migraña con síntomas neurológicos focales en la historia;
  • alto riesgo de trombosis arterial por varios factores o por uno grave: diabetes con complicaciones vasculares, hipertensión arterial grave, dislipoproteinemia grave;
  • diabetes mellitus insuficientemente controlada, hipertensión arterial no controlada o una elevación mantenida de la tensión por encima de 140/90 mm Hg;
  • hepatitis, ictericia, alteración de la función hepática, hasta la normalización de los parámetros hepáticos;
  • prurito generalizado y colestasis, sobre todo si ya aparecieron antes.

Advertencias especiales y precauciones

Como con todos los anticonceptivos hormonales combinados, el objeto principal de las advertencias son las trombosis. Tomar estos medicamentos aumenta el riesgo de tromboembolia venosa frente a no usar anticoncepción hormonal, y el riesgo es máximo en el primer año de toma y también al reanudarla tras un descanso de cuatro semanas o más. Antes de prescribirlos y al reanudarlos el médico recoge una historia detallada, incluida la familiar, mide la tensión arterial y realiza una exploración, y después repite la revisión periódicamente.

  • aumentan el riesgo de trombosis la edad por encima de 35 años, el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión arterial, la dislipoproteinemia, la migraña, las valvulopatías cardíacas y las alteraciones del ritmo;
  • las trombosis en los padres o en los hermanos a edad joven son motivo para derivar a la mujer a un especialista antes de iniciar la toma;
  • antes de una operación programada, ante una inmovilidad prolongada y después de un traumatismo grave el medicamento se retira con antelación y se reanuda solo tras recuperar la movilidad;
  • un dolor o una hinchazón repentinos en una sola pierna, un dolor torácico brusco, una disnea o una tos repentinas, una cefalea inusualmente intensa, una alteración de la visión o del habla, y la debilidad o el entumecimiento de la mitad del cuerpo exigen ayuda inmediata;
  • que la migraña se haga más frecuente o más intensa durante la toma puede anunciar un trastorno de la circulación cerebral y es motivo para interrumpirla de inmediato;
  • una elevación mantenida de la tensión arterial y la aparición de ictericia, hepatitis o prurito generalizado son razón para retirar el medicamento;
  • con tendencia al cloasma conviene evitar el sol y la radiación ultravioleta: las alteraciones de la pigmentación con este medicamento son poco frecuentes, pero posibles;
  • la anticoncepción hormonal no protege frente al VIH ni frente a otras infecciones de transmisión sexual.

La fiabilidad del método merece una atención aparte. El olvido de comprimidos, los vómitos y la diarrea poco después de la toma, y también el tratamiento simultáneo con medicamentos que aceleran el metabolismo de las hormonas, reducen el efecto anticonceptivo: en esas situaciones hace falta un método de barrera adicional, y conviene comentar de antemano con el médico cómo actuar.

Interacciones medicamentosas

La eficacia anticonceptiva la reducen los inductores de las enzimas hepáticas: barbitúricos, carbamazepina, fenitoína, primidona, rifampicina y, probablemente, también la oxcarbazepina, el topiramato, el felbamato, la griseofulvina, los preparados con hierba de San Juan y varios medicamentos contra el VIH. Su efecto se establece en unos días y se mantiene alrededor de cuatro semanas tras la retirada, por lo que durante ese tratamiento y otros 28 días después se emplea un método de barrera y, con una terapia prolongada con inductores, se pasa a la anticoncepción no hormonal.

Los inhibidores enzimáticos potentes, al contrario, elevan las concentraciones plasmáticas de las hormonas. Los propios anticonceptivos son capaces de modificar el metabolismo de otros medicamentos: la concentración de ciclosporina puede aumentar y la de lamotrigina, disminuir. Además, los anticonceptivos esteroideos influyen en los resultados de las pruebas de laboratorio —hepáticas, renales y hormonales, los parámetros del metabolismo lipídico y de los hidratos de carbono, la coagulación de la sangre—, aunque los valores suelen mantenerse dentro de la normalidad.

Embarazo y lactancia

Durante el embarazo el medicamento no se emplea y, si el embarazo se produce durante la toma, se retira de inmediato. Los grandes estudios epidemiológicos no han detectado un aumento de la frecuencia de malformaciones congénitas en los hijos de mujeres que tomaron anticonceptivos combinados antes de la concepción, ni un efecto teratógeno por una toma accidental en las fases precoces.

Los anticonceptivos hormonales combinados pueden reducir la cantidad de leche materna y modificar su composición, y pequeñas cantidades de hormonas pasan a la leche, por lo que hasta el final de la lactancia estos medicamentos no suelen prescribirse. Al reanudar la toma tras el parto, el médico tiene en cuenta el mayor riesgo de tromboembolia venosa del puerperio.

Efectos adversos

En los ensayos clínicos lo más frecuente —en más del 20% de las mujeres— fueron las hemorragias intermenstruales, el manchado, la cefalea y las molestias en las mamas. Los sangrados irregulares, por regla general, cesan al continuar la toma.

  • muy frecuentes: náuseas, secreción vaginal, menstruaciones dolorosas, ausencia de menstruación;
  • frecuentes: vómitos, dolor en la parte baja del abdomen, sensación de pesadez;
  • frecuentes: estado de ánimo bajo, nerviosismo, irritabilidad, mareo, migraña o su agravamiento, alteraciones de la visión, acné;
  • poco frecuentes: candidiasis vaginal, fibroadenomas de las mamas, reacciones de hipersensibilidad, incluidas las alérgicas cutáneas;
  • poco frecuentes: cambios de los lípidos en sangre, entre ellos hipertrigliceridemia, disminución de la libido, dolor abdominal, distensión, diarrea, dolor de espalda;
  • poco frecuentes: alteraciones de la pigmentación, cloasma, caída del cabello, sequedad de la piel, sudoración excesiva;
  • raros: inflamación de la vagina y de la vulva, conjuntivitis, intolerancia a las lentes de contacto, pérdida súbita de audición, acúfenos, aumento del apetito;
  • raros: aumento o descenso de la tensión arterial, colapso cardiovascular, varices, trombosis venosa, tromboembolia venosa y arterial, urticaria, eccema, eritema, picor, agravamiento de la psoriasis, crecimiento excesivo del vello; muy raro: eritema nudoso.

Sobredosis

No hay datos de consecuencias dañinas graves por una sobredosis. Son posibles las náuseas, los vómitos y un ligero sangrado vaginal, sobre todo en las chicas jóvenes.

No existe antídoto y el tratamiento es sintomático. En casos raros puede ser necesario controlar el equilibrio hidroelectrolítico y la función hepática.

Cómo obtener una receta de Belara en línea

Los anticonceptivos combinados se dispensan con receta: antes de prescribirlos el médico recoge la historia clínica, incluida la familiar, valora los factores de riesgo de trombosis y mide la tensión arterial.

En la consulta en línea el médico comentará con usted las contraindicaciones, las normas de la toma y qué hacer ante un comprimido olvidado y, si no hay limitaciones, emitirá una receta electrónica: con su código se puede retirar el medicamento en la farmacia.

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