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Adamon SR 200 - prospecto, precio, modo de empleo y contraindicaciones del medicamento

Adamon SR 200 — tramadol 50-200 mg en el dolor de intensidad media y alta. Dosis, interacciones, dependencia y receta en línea.

sep. 9, 2026

Adamon SR 200: composición y forma farmacéutica

Una cápsula de liberación prolongada contiene 50 mg, 100 mg, 150 mg o 200 mg de hidrocloruro de tramadol. Las cuatro dosis cubren todo el rango de trabajo, y la forma de liberación prolongada marca el ritmo: el preparado se toma dos veces al día, con independencia de las comidas.

La cápsula se traga entera con agua. Para quienes tienen dificultad al tragar hay una vía alternativa: la cápsula puede abrirse con cuidado y verterse su contenido —los gránulos— en una cucharilla, llevar después la cucharilla a la boca y tragar los gránulos con suficiente agua. Los gránulos no deben masticarse ni triturarse.

Cómo actúa Adamon SR 200

El tramadol es un analgésico opioide de acción central con actividad agonista del receptor opioide. Lo más interesante es que trabaja de dos maneras distintas a la vez, porque existe en forma de dos enantiómeros. El isómero (+) muestra sobre todo actividad opioide por su afinidad por el receptor μ, mientras que el isómero (−) potencia su acción analgésica y actúa a la vez como inhibidor de la recaptación de noradrenalina y serotonina, modificando la transmisión de los impulsos dolorosos.

De esa dualidad se deriva buena parte de lo que viene después: las interacciones con los antidepresivos y el riesgo de toxicidad serotoninérgica. El tramadol tiene además acción antitusiva. Su influencia sobre el centro respiratorio y la circulación a las dosis recomendadas parece clínicamente irrelevante, y la potencia de su acción corresponde a entre una décima y una sexta parte de la de la morfina.

Indicaciones

La indicación se formula en una sola frase: el preparado se emplea en el tratamiento del dolor de intensidad media y alta. Ni la causa del dolor ni su localización se precisan; el único criterio es la intensidad.

De ese enunciado se desprende la regla práctica recogida en el apartado de dosis: hay que administrar la menor dosis que alivie eficazmente el dolor, y ajustarla a la intensidad del dolor y a la respuesta individual del paciente. El punto de partida no es el diagnóstico, sino el resultado.

Posología y forma de administración

A los adultos y a los adolescentes mayores de 12 años la dosis inicial habitual es de 50–100 mg dos veces al día, por la mañana y por la noche. Según la intensidad del dolor puede elevarse a 150–200 mg dos veces al día, pero no debe superarse la dosis diaria máxima de 400 mg. A partir de ahí la pauta la cambian solo la edad y el estado de los riñones y del hígado, y lo que cambia no es la dosis en sí, sino el intervalo entre tomas: hasta los 75 años, si no hay signos clínicos de insuficiencia renal o hepática, no suele hacer falta corregir nada, y a partir de los 75 la eliminación del producto se retrasa y el intervalo se alarga según las necesidades del paciente. Lo mismo se hace en la insuficiencia renal o hepática y en diálisis. En la insuficiencia hepática y renal grave no se recomienda emplear el medicamento, y a los menores de 12 años no se les administra en absoluto, porque no hay datos sobre su seguridad y eficacia.

El tratamiento prolongado se aborda aparte. Si resulta necesario por el tipo y la gravedad de la enfermedad, al paciente se le vigila con cuidado y atención, si hace falta con pausas, para detectar a tiempo posibles cambios de la dosificación. Las pausas no son aquí un trámite: son justamente lo que permite ver si sigue haciendo falta la dosis anterior.

Contraindicaciones

La primera prohibición es la corriente: hipersensibilidad al principio activo o a cualquier excipiente. La segunda se refiere a la intoxicación aguda por hipnóticos, analgésicos de acción central, opioides, psicotrópicos o alcohol. La tercera tiene que ver con los inhibidores de la monoaminooxidasa: tomarlos a la vez, y las 2 semanas siguientes a su retirada, cierran por completo el paso al tramadol.

Las tres prohibiciones restantes se relacionan entre sí y explican los límites del medicamento. El tramadol está contraindicado durante el tratamiento simultáneo de la dependencia de opioides. No debe emplearse para tratar el síndrome de abstinencia tras la retirada de estupefacientes. Y por último está contraindicado en la epilepsia no controlada, porque él mismo es capaz de bajar el umbral convulsivo.

Advertencias y precauciones especiales

La ficha técnica empieza con una formulación prudente: el tramadol es un fármaco con bajo potencial de dependencia. Sin embargo, con el uso prolongado pueden aparecer tolerancia y dependencia psíquica y física, y en casos raros se observaron síntomas de abstinencia incluso tras dosis terapéuticas. En pacientes con tendencia al abuso de medicamentos el tratamiento se lleva con pausas y bajo control estricto del médico. Y aparte: el medicamento no es adecuado para personas dependientes de opioides, ya que, aunque es agonista de los receptores opioides, no alivia los síntomas de abstinencia de la morfina.

  • convulsiones: en casos aislados se notificaron tras dosis terapéuticas, y el riesgo crece con la dosis; a los pacientes con epilepsia o propensos a las convulsiones el tramadol se les da solo si es absolutamente necesario, y el riesgo es mayor al tomar a la vez otros fármacos que bajan el umbral convulsivo;
  • durante el tratamiento con tramadol no se debe beber alcohol;
  • hace falta precaución en los trastornos de la conciencia de origen desconocido, la insuficiencia hepática o renal grave, la presión intracraneal elevada por traumatismos craneales y enfermedades cerebrales, las alteraciones del centro respiratorio y en el shock;
  • a las dosis terapéuticas recomendadas el medicamento no provoca alteraciones respiratorias, pero en las enfermedades del aparato respiratorio, con exceso de secreción bronquial y junto a depresores del sistema nervioso central puede frenar la respiración;
  • la composición incluye sacarosa, de modo que en los raros trastornos hereditarios —intolerancia a la fructosa, malabsorción de glucosa-galactosa, déficit de sacarasa-isomaltasa— no conviene tomarlo.

Sobre la conducción se dice algo más duro que con la mayoría de los medicamentos: el producto puede ejercer una influencia considerable sobre la capacidad de conducir y de manejar máquinas. Provoca somnolencia, y esta se intensifica con el alcohol, los antihistamínicos y otros fármacos que deprimen el sistema nervioso central. La regla es sencilla: si aparece somnolencia, no se conduce.

Interacción con otros medicamentos

Los dos mecanismos principales de interacción del tramadol se derivan de su doble naturaleza: baja el umbral convulsivo y se entromete en el metabolismo de la serotonina. De ahí dos grupos de riesgo —convulsiones y toxicidad serotoninérgica—, y ambos se relacionan con los mismos fármacos psicotrópicos.

Con quéQué ocurre
Fármacos que bajan el umbral convulsivoel tramadol provoca por sí mismo crisis convulsivas y aumenta el riesgo de las que ellos causan; entran aquí los antidepresivos de ambos grupos, los antipsicóticos, el bupropión, la mirtazapina y el tetrahidrocannabinol
Fármacos serotoninérgicos, incluidos los inhibidores de la MAOes posible una toxicidad serotoninérgica; el diagnóstico es probable ante clonus espontáneo, inducible u ocular con agitación o sudoración profusa, temblor e hiperreflexia, hipertonía muscular y temperatura superior a 38 °C
Inhibidores de la MAO y las 2 semanas siguientes a su retiradacon los opioides se han descrito interacciones potencialmente mortales sobre el sistema nervioso central, el centro respiratorio y la circulación; para el tramadol no puede descartarse algo similar
Fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central y alcoholpotenciación mutua del efecto
Carbamazepinareduce notablemente la concentración sérica de tramadol, debilitando la analgesia y acortándola
Ritonaviraumenta la concentración sérica de tramadol hasta llegar a un efecto tóxico
Derivados cumarínicos, por ejemplo la warfarinase han descrito casos de aumento del INR con hemorragias importantes y equimosis: hace falta precaución
Agonistas-antagonistas: buprenorfina, nalbufina, pentazocinala combinación no se recomienda, porque la analgesia del agonista puro puede debilitarse

Tres interacciones resultaron más débiles de lo que cabía esperar. Con la digoxina, sus propios efectos indeseados se observaron rara vez; los cambios de la concentración de tramadol con cimetidina resultaron clínicamente irrelevantes y no obligaron a cambiar la dosis; y con los alimentos no se observó interacción alguna. Aparte queda una observación quirúrgica: en pacientes con dolor postoperatorio a los que se administró ondansetrón como antiemético, la necesidad de tramadol aumentaba.

Embarazo y lactancia

No hay datos suficientes sobre el uso de tramadol en mujeres embarazadas y el riesgo potencial para el ser humano se desconoce. De ahí la formulación prudente: el producto no debe emplearse durante el embarazo si no es absolutamente necesario.

Sobre el parto y los primeros días se dice algo más concreto. Administrar tramadol antes del parto o durante él no afecta a la contractilidad uterina. En los recién nacidos el producto puede provocar cambios de la frecuencia respiratoria que por lo general carecen de significado clínico. Durante la lactancia no debe emplearse: el tramadol y sus metabolitos se detectan en la leche materna, a la que pasa alrededor del 0,1% de la dosis administrada.

Reacciones adversas

Dos reacciones aparecen más que ninguna otra y ambas muy a menudo, es decir en más del 10% de los pacientes: náuseas y mareo; a las muy frecuentes pertenecen también los vómitos. Con frecuencia se registran cefalea, somnolencia, estreñimiento, sequedad de boca, sudoración y cansancio.

  • poco frecuentes: alteraciones del ritmo cardíaco y taquicardia, que pueden aparecer sobre todo tras el esfuerzo físico; colapso circulatorio e hipotensión ortostática; arcadas, molestias gastrointestinales, sensación de presión en la zona del estómago y de plenitud; reacciones cutáneas —prurito, erupción, urticaria—;
  • raras: cambio del apetito; bradicardia y aumento de la tensión arterial; visión borrosa; debilidad motora; trastornos de la micción hasta la retención de orina; trastornos psíquicos de intensidad variable, dependientes de la personalidad del paciente y de la duración del tratamiento: cambios de humor, cambios de la actividad, cambios de las funciones cognitivas y sensoriales, alucinaciones, confusión, trastornos del sueño y pesadillas;
  • muy raras: reacciones alérgicas y anafilácticas —disnea, broncoespasmo, sibilancias, angioedema—; crisis epilépticas tras dosis altas o con fármacos que bajan el umbral convulsivo; temblor; sensación de giro; enrojecimiento súbito de la cara;
  • de frecuencia no conocida: hipoglucemia; en casos aislados se registró un aumento de la actividad de las enzimas hepáticas, así como casos de agravamiento del asma cuya relación causal con el medicamento no se ha establecido.

El uso prolongado puede llevar a la dependencia, y entonces son posibles síntomas de abstinencia parecidos a los opioides: agitación, ansiedad, nerviosismo, insomnio, hipercinesia, temblores musculares y trastornos del estómago y el intestino. La depresión respiratoria se observó al superar considerablemente la dosis y al tomar a la vez fármacos que frenan el sistema nervioso central.

Sobredosis

Los síntomas de la sobredosis de tramadol son los típicos de los analgésicos opioides: vómitos, miosis, sedación, crisis epilépticas generalizadas, alteraciones respiratorias hasta la parada respiratoria, descenso de la tensión con insuficiencia circulatoria y coma.

El tratamiento consiste en mantener la respiración y el funcionamiento del sistema circulatorio. Ante la depresión respiratoria se administra naloxona, y ante las convulsiones se plantea dar diazepam; hay aquí un detalle que conviene recordar: el uso de naloxona puede aumentar el riesgo de que aparezcan convulsiones. La hemodiálisis y la hemofiltración no sirven para tratar la sobredosis aguda: por esos métodos el tramadol se elimina del suero demasiado despacio.

Cómo conseguir la receta de Adamon SR 200 en línea

El tramadol ocupa un lugar poco corriente entre los analgésicos: en potencia equivale más o menos a entre una décima y una sexta parte de la morfina, pero al mismo tiempo baja el umbral convulsivo y se entromete en el metabolismo de la serotonina. Por eso la pregunta principal al prescribirlo no es «cuánto duele», sino qué más está usted tomando: la lista de psicotrópicos incompatibles con el tramadol es más larga que la de la mayoría de los analgésicos. En e-zdrowie.com usted rellena un cuestionario médico, el médico analiza las respuestas y, si el medicamento es adecuado, emite una receta electrónica: el código llega por mensaje y con él las cápsulas las dispensa cualquier farmacia polaca.

Empiece el cuestionario por los antidepresivos y los demás psicotrópicos: nómbrelos todos —ISRS, inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, tricíclicos, antipsicóticos, bupropión, mirtazapina— y también los inhibidores de la MAO, incluidos los que dejó hace menos de dos semanas: es una contraindicación directa. Comunique aparte la epilepsia y cualquier crisis convulsiva pasada. Describa el dolor: qué lo causa, cuánto lleva y con qué ha intentado ya aliviarlo. Indique la creatinina y las pruebas hepáticas, si las tiene: en la insuficiencia grave el medicamento no se recomienda y en la moderada se alarga el intervalo entre tomas. Diga su edad: a partir de los 75 años la pauta es distinta. Y enumere los demás medicamentos: la carbamazepina debilita la analgesia, el ritonavir aumenta la toxicidad y la warfarina exige controlar el INR.

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