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Acidum folicum Richter - prospecto, precio, modo de empleo y contraindicaciones del medicamento

Acidum folicum Richter — ácido fólico 5 y 15 mg en el déficit de folatos. Indicaciones, dosis, vitamina B12 y receta en línea.

sep. 9, 2026

Acidum folicum Richter: composición y forma farmacéutica

Un comprimido contiene 5 mg o 15 mg de ácido fólico. Ambas dosis pertenecen al rango terapéutico: la ficha técnica habla de dosis diarias de 5 a 45 mg, mientras que los suplementos vitamínicos con ácido fólico que todos conocemos se miden en fracciones de miligramo. Esa diferencia de orden de magnitud explica por qué se trata de un medicamento y no de un complemento alimenticio.

Con las dos dosis se construye cualquier pauta. El comprimido de 5 mg es cómodo cuando la dosis debe ajustarse con precisión y después bajarse de forma gradual; el de 15 mg, cuando se cuenta en decenas de miligramos. Aparte se recoge la regla de fraccionamiento: las dosis diarias superiores a 15 mg no se toman de una vez, sino en 2–3 tomas.

Cómo actúa Acidum folicum Richter

El ácido fólico, también llamado pteroilglutámico, y los demás folatos con más restos de ácido glutámico actúan como coenzimas en las reacciones de transferencia de grupos de un carbono: formilo, hidroximetilo, metilo, formimino. Estas reacciones son necesarias para la biosíntesis de las bases púricas y pirimidínicas, es decir, para la síntesis del ADN y el ARN. En el organismo el ácido fólico se transforma en ácido folínico (FH4), la verdadera sustancia activa; en la clínica el ácido folínico se emplea cuando la actividad de la dihidrofolato reductasa está inhibida por el tratamiento con antimetabolitos del ácido fólico, ante todo el metotrexato.

La segunda línea de trabajo de la vitamina es el metabolismo de la homocisteína. En él participan juntos el ácido fólico, la cobalamina (vitamina B12) y el fosfato de piridoxal (vitamina B6); el ácido fólico actúa como donante del grupo metilo en la conversión de la homocisteína en metionina y, en consecuencia, reduce su concentración en sangre. Los estudios clínicos confirmaron que una homocisteína alta es un factor de riesgo independiente de las enfermedades circulatorias asociadas a la aterosclerosis, pero el papel del propio ácido fólico en su prevención aún requiere confirmación en nuevos estudios bien diseñados. La formulación es aquí prudente y conviene recordarlo: el descenso del parámetro está demostrado; el beneficio de ese descenso, no.

Indicaciones

La indicación es una sola, pero con una larga lista de situaciones: prevención y tratamiento del déficit de ácido fólico en el organismo en los siguientes estados y enfermedades.

  • enfermedades crónicas asociadas a hemólisis de la sangre: talasemias, anemia falciforme, paludismo;
  • anemia megaloblástica;
  • desnutrición crónica;
  • alcoholismo;
  • tratamiento con diálisis;
  • toma de determinados fármacos: barbitúricos, primidona, ciclosporina, sulfasalazina, trimetoprim;
  • uso de anticonceptivos orales en mujeres.

La lista parece heterogénea, pero detrás de ella hay un mismo mecanismo en tres variantes. O la vitamina se consume más deprisa de lo habitual —así ocurre en la hemólisis crónica, cuando la médula ósea se ve obligada a fabricar glóbulos rojos sin descanso—. O llega poca: en la desnutrición crónica y en el alcoholismo. O se pierde, o su transformación queda alterada por una intervención externa: en la diálisis y con los fármacos enumerados. Este último punto conviene retenerlo, porque casi todos esos medicamentos reaparecerán en el apartado de interacciones.

Posología y forma de administración

A los adultos el ácido fólico se les administra habitualmente en dosis de 10–45 mg al día, y la dosis que repone las reservas tisulares es de 10–20 mg. La pauta concreta se elige según el diagnóstico, y las diferencias entre ellas son grandes: de 5 mg en una indicación a decenas de miligramos en otra.

SituaciónDosis
Adultos, rango general10–45 mg al día
Reposición de reservas tisulares10–20 mg
Anemia megaloblástica10–20 mg al día durante 14–21 días, hasta lograr la mejoría hematológica, después dosis de mantenimiento de hasta 10 mg al día
Anemia hemolítica5 mg al día o una vez por semana, según la dieta y la intensidad de la hemólisis
Niños y adolescenteshabitualmente 5–15 mg al día según la indicación
Cualquier dosis diaria superior a 15 mgtomar en 2–3 tomas

La duración del tratamiento no se fija con una cifra: se establece según la respuesta del paciente y los resultados de las pruebas de laboratorio. De ahí la exigencia de realizar análisis de sangre periódicos, que aquí no son un trámite sino el único modo de saber si la dosis elegida funciona. En la anemia megaloblástica esa lógica se ve directamente en la pauta: la dosis alta se mantiene 14–21 días, hasta la mejoría hematológica, y solo después se pasa a la de mantenimiento.

Contraindicaciones

La lista de contraindicaciones es corta: solo hay dos. La primera, hipersensibilidad al principio activo o a cualquiera de los excipientes. La segunda, determinadas enfermedades neoplásicas. Este segundo punto se entiende mejor leído junto al apartado sobre el mecanismo: el ácido fólico es necesario para la síntesis de las bases púricas y pirimidínicas, es decir, para construir el ADN y el ARN de la célula que se divide, y es precisamente en el bloqueo de esa vía donde se apoya el tratamiento con antimetabolitos del ácido fólico como el metotrexato.

No es menos útil saber qué no figura en esa lista. El embarazo y la lactancia no son contraindicaciones: ambos están expresamente permitidos, como recoge un apartado propio más abajo. Pero un listado breve de prohibiciones no convierte al medicamento en inofensivo. La principal precaución del tratamiento con ácido fólico no está escrita aquí, sino en las advertencias especiales, y tiene que ver con la vitamina B12.

Advertencias y precauciones especiales

Se trata de la anemia megaloblástica, que puede deberse tanto a la falta de ácido fólico como a la falta de vitamina B12, y cuyo cuadro hemático es parecido en ambos casos. El ácido fólico corrige en parte las manifestaciones hematológicas dependientes del déficit de B12, pero puede agravar las neurológicas. Por eso, antes de administrar el medicamento se realiza un estudio minucioso precisamente del déficit de B12, y en los casos dudosos es más seguro dar ambas vitaminas a la vez. Si la anemia megaloblástica asociada a déficit de B12 queda confirmada —incluido el tipo de Addison-Biermer—, el ácido fólico se emplea con precaución y se administra B12 al mismo tiempo.

La segunda precaución afecta a los antiepilépticos. Si el ácido fólico se prescribe a un paciente que los toma, hay que vigilar la concentración de esos fármacos en sangre: existe riesgo de crisis epilépticas. El mecanismo se explica en el apartado de interacciones; aquí importa la consecuencia práctica: iniciar la vitamina en un paciente así exige un análisis, no solo una receta. A esto se suma la norma general de control periódico de la sangre para valorar la eficacia del tratamiento. Y una línea tranquilizadora: el medicamento no influye sobre la capacidad de conducir ni de manejar máquinas.

Interacción con otros medicamentos

El primer grupo de interacciones debilita al propio medicamento. Los anticonceptivos orales, es decir los estrógenos, los fármacos antituberculosos, el etanol y las resinas de intercambio iónico usadas en la hiperlipidemia pueden reducir la eficacia de los preparados con ácido fólico, por un metabolismo aumentado o una absorción disminuida. Vale la pena fijarse en un detalle curioso: los anticonceptivos orales aparecen a la vez en las indicaciones y aquí. No hay contradicción: crean una mayor necesidad de la vitamina y al mismo tiempo estorban su acción, de modo que exigen doble atención.

El segundo grupo actúa de forma más sutil: golpea la conversión de la vitamina en su forma activa. Los antagonistas del ácido fólico (sulfonamidas, trimetoprim, pirimetamina, sulfasalazina) y los antineoplásicos (metotrexato) bloquean de forma competitiva la dihidrofolato reductasa y con ello alteran la transformación del ácido fólico en ácido tetrahidrofólico biológicamente activo; la eficacia de los preparados de la vitamina disminuye entonces. El tercer grupo son los antiepilépticos: fenobarbital, fenitoína, primidona. Aquí ocurre al revés, la influencia va de la vitamina al fármaco: el ácido fólico normaliza, es decir aumenta, la velocidad de su metabolismo, antes reducida por el déficit. Por eso hay que vigilar la concentración de los antiepilépticos en sangre y, si es necesario, aumentar su dosis para no provocar una crisis.

Embarazo y lactancia

Este apartado no suena a advertencia, sino a autorización. De los estudios epidemiológicos correctamente realizados no se desprende un efecto dañino del ácido fólico sobre el curso del embarazo ni sobre la salud del feto y del recién nacido, y el medicamento puede utilizarse durante el embarazo. Es más, esos mismos estudios muestran lo contrario: tomar preparados con ácido fólico antes de la concepción y en las primeras semanas de embarazo reduce el riesgo de defectos del tubo neural en el feto.

El mecanismo de esa prevención se describe en el apartado sobre el mecanismo de acción: aumentar el aporte de ácido fólico —tanto con la dieta como en forma de medicamentos— durante al menos un mes antes de la concepción prevista y en el primer trimestre refleja una necesidad de la vitamina aproximadamente duplicada y es un elemento reconocido de la prevención de los defectos del tubo neural. La lactancia también está permitida: el ácido fólico pasa a la leche materna, pero no se ha constatado un efecto negativo sobre los niños amamantados. La dosis la determina el médico: las dosis diarias de la ficha técnica son terapéuticas, no las de un suplemento preventivo corriente.

Reacciones adversas

La valoración general de la ficha técnica es breve: el ácido fólico rara vez provoca efectos indeseados. Lo más frecuente son las reacciones alérgicas cutáneas, aunque muy raramente puede llegarse también a reacciones alérgicas graves en forma de angioedema o broncoespasmo. La lista está construida según el esquema habitual: primero por frecuencia, después por grupos de órganos y sistemas según la terminología MedDRA, y dentro de cada grupo los síntomas van en orden creciente de gravedad.

De forma poco frecuente, del sistema inmunitario se registran reacciones alérgicas cutáneas: erupción y prurito. Raramente aparecen trastornos del estómago y del intestino: sabor amargo en la boca, flatulencia, náuseas, vómitos, diarrea. Raramente se han descrito también trastornos psiquiátricos: falta de apetito, dificultad para conciliar el sueño, somnolencia, excitabilidad nerviosa excesiva, depresión. Muy raramente, del sistema inmunitario se desarrollan angioedema y broncoespasmo, los únicos cuadros de toda la lista que exigen atención inmediata. Las demás reacciones son motivo para hablar de la dosis con el médico, no señal de peligro.

Sobredosis

El cuadro clínico de la sobredosis aguda se desconoce, y el motivo se indica sin rodeos: hasta hoy no se han descrito casos de sobredosis de ácido fólico. Si aun así el paciente tomara una dosis muy superior a la recomendada, está indicado provocar el vómito y mantenerlo en observación y, si fuera necesario, iniciar el tratamiento sintomático adecuado.

De la ausencia de casos descritos no se deduce que la dosis pueda excederse impunemente. El riesgo real del tratamiento con ácido fólico no está en el exceso puntual, sino en aquello de lo que avisan las advertencias especiales: una dosis alta de la vitamina puede mejorar el cuadro hemático en un déficit de B12 no diagnosticado y ocultarlo, mientras los trastornos neurológicos siguen progresando. Por eso la dosis se ajusta según los análisis y no según cómo se encuentre uno.

Cómo conseguir la receta de Acidum folicum Richter en línea

Antes de empezar a tomar ácido fólico en dosis terapéutica hay que saber si existe un déficit de vitamina B12: la vitamina corregirá el cuadro hemático, pero puede agravar las manifestaciones neurológicas. De ahí el carácter de receta de los comprimidos de 5 y 15 mg: el médico necesita ver los análisis, no solo las molestias. En el sitio e-zdrowie.com usted rellena un cuestionario médico, el médico analiza las respuestas y, si el medicamento es adecuado, emite una receta electrónica: el código llega por mensaje y con él cualquier farmacia polaca dispensa los comprimidos.

Empiece el cuestionario por los análisis: indique la hemoglobina, el volumen corpuscular medio, la concentración de folatos y de vitamina B12 si ya le han hecho esas pruebas, y la fecha del último análisis de sangre. Después señale el motivo por el que necesita la vitamina: anemia hemolítica, anemia megaloblástica, diálisis, desnutrición, dependencia del alcohol. Enumere aparte los medicamentos —antiepilépticos, metotrexato, sulfasalazina, trimetoprim, pirimetamina, sulfonamidas, anticonceptivos orales, ciclosporina—: unos exigen controlar su concentración en sangre, otros reducen por sí mismos la eficacia de la vitamina. Comunique obligatoriamente las enfermedades neoplásicas y la alergia a los componentes del medicamento: son las dos únicas contraindicaciones. Y diga si está embarazada o planea estarlo: con esa indicación el médico calcula aparte la dosis y el momento de iniciar la toma.

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