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Symonette - prospecto, precio, modo de empleo y contraindicaciones del medicamento

Symonette — comprimidos de desogestrel 75 µg sin estrógeno, admitidos en la lactancia. Pauta, sangrados, interacciones y receta en línea.

sep. 8, 2026

Symonette: composición y presentación

Symonette son comprimidos recubiertos; cada uno contiene 75 µg de desogestrel. No lleva estrógeno, y eso es lo principal que hay que saber del medicamento: estamos ante un anticonceptivo exclusivamente de progestágeno, no ante una píldora combinada.

De ahí el terreno de uso, que la ficha nombra sin rodeos: el preparado puede tomarse durante la lactancia y por aquellas mujeres que no pueden o no quieren usar estrógenos. Los excipientes contienen lactosa, de modo que en la rara intolerancia hereditaria a la galactosa, en la deficiencia de lactasa de Lapp o en la malabsorción de glucosa y galactosa no resulta adecuado.

Cómo actúa Symonette

El desogestrel es uno de los progestágenos y funciona de manera distinta a las tabletas tradicionales que contienen solo progestágeno. En las «minipíldoras» clásicas el mecanismo principal es el espesamiento del moco cervical, y la ovulación no siempre queda frenada. Con el desogestrel el efecto anticonceptivo se logra sobre todo inhibiendo la ovulación; el aumento de la viscosidad del moco cervical queda como efecto añadido, no como el principal.

Esa diferencia explica tanto la ventaja del medicamento como su particularidad. La ventaja es evidente: la inhibición de la ovulación es cercana al 100%, es decir, la fiabilidad se compara con la de las píldoras combinadas pero sin componente estrogénico. La particularidad nace del mismo mecanismo: el ciclo propio se apaga por completo y el patrón de sangrado se vuelve imprevisible — de eso se habla más en el apartado de reacciones adversas. Otra consecuencia: la concentración de estradiol en suero baja hasta el nivel de la fase folicular temprana.

Indicaciones

El apartado de indicaciones consta en la ficha de una sola palabra: anticoncepción. El medicamento no tiene ni objetivos terapéuticos ni indicaciones accesorias del tipo de regular el ciclo o tratar el acné, y conviene tenerlo presente: todo lo demás que le ocurra al ciclo durante la toma no es un efecto terapéutico sino una consecuencia secundaria de haber suprimido la ovulación.

Si la indicación es una sola, el medicamento se elige no «por síntomas» sino por circunstancias: lactancia, intolerancia a los estrógenos o rechazo a tomarlos, presencia de factores de riesgo que hacen inadecuada la píldora combinada.

Modo de empleo y dosificación

Los comprimidos se toman a diario con un poco de líquido, más o menos a la misma hora, de forma que el intervalo entre dos comprimidos consecutivos sea siempre de 24 horas. El primer comprimido se toma el primer día del sangrado menstrual. Desde ese momento se toma uno cada día de forma continua, sin prestar atención a los posibles sangrados.

La palabra clave aquí es «continua». La toma de los comprimidos de un envase nuevo empieza justo al día siguiente de haber terminado el anterior: las pausas entre blísteres, habituales en la anticoncepción combinada, este medicamento no las contempla. Respetar el intervalo de 24 horas tampoco es una formalidad: de él depende que la ovulación siga inhibida.

Contraindicaciones

El medicamento no se emplea en caso de hipersensibilidad al principio activo o a cualquier excipiente, en el embarazo o su sospecha, en la enfermedad tromboembólica venosa activa, en una enfermedad hepática grave —presente o pasada— mientras los parámetros de función hepática no vuelvan a la normalidad, ante la presencia o sospecha de tumores malignos dependientes de hormonas sexuales, y ante un sangrado vaginal de origen desconocido.

Este último punto es fácil de subestimar, pero en la práctica pesa más que los demás: un sangrado de origen desconocido es un síntoma que hay que aclarar, y un anticonceptivo hormonal alterará su cuadro y dificultará el diagnóstico. La salvedad hepática está bien construida: la prohibición rige hasta que los parámetros se normalicen, de modo que una enfermedad del hígado ya pasada y resuelta no cierra el paso al medicamento.

Advertencias y precauciones especiales

El apartado está construido como una lista de factores de riesgo: en cada uno de ellos el beneficio del progestágeno se contrapesa individualmente con el riesgo posible y se comenta con la paciente antes de empezar, y si un cuadro aparece por primera vez o empeora, la mujer acude al médico y este decide si continuar. El primero es el cáncer de mama. Su riesgo crece con la edad por sí solo; con los anticonceptivos combinados la probabilidad de diagnóstico aumenta ligeramente, ese aumento se desvanece a lo largo de diez años tras dejarlos y se relaciona no con la duración del uso sino con la edad. Para los preparados exclusivamente de progestágeno el grado de riesgo es probablemente parecido, pero los datos son menos concluyentes y, frente al riesgo a lo largo de la vida, el añadido es pequeño. Después el hígado: no puede descartarse un efecto biológico de los progestágenos sobre el cáncer hepático, de modo que ante ese diagnóstico el beneficio y el riesgo se valoran individualmente, y ante una alteración aguda o crónica de su función se deriva a la mujer al especialista. El tercer bloque es la trombosis: los estudios epidemiológicos vinculan los anticonceptivos combinados con un aumento de la frecuencia de la enfermedad tromboembólica venosa; el significado clínico de esos datos para el desogestrel sin componente estrogénico no se conoce, pero si aparece una trombosis el medicamento se retira. La retirada se plantea también ante una inmovilización prolongada por cirugía o enfermedad, y a las mujeres con trastornos tromboembólicos previos se les advierte de la posibilidad de recaída.

Las demás situaciones se tratan más brevemente. En la diabetes los progestágenos pueden influir en la resistencia periférica a la insulina y en la tolerancia a la glucosa, pero no hace falta cambiar la pauta: a las pacientes se las vigila con atención en los primeros meses. Ante una hipertensión persistente durante el uso o una tensión que responde mal al tratamiento, se plantea la retirada. El descenso del estradiol hasta el nivel de la fase folicular temprana se menciona con una salvedad honesta: si eso influye de forma clínicamente relevante en la densidad mineral ósea, todavía no se sabe. Sobre el embarazo ectópico se dice lo siguiente: las minipíldoras tradicionales protegen peor que las combinadas porque con ellas la ovulación ocurre a menudo; este medicamento inhibe la ovulación de manera consistente, pero ante una falta de menstruación o un dolor abdominal el embarazo ectópico se tiene igualmente en cuenta en el diagnóstico diferencial. De forma esporádica es posible el cloasma, sobre todo en quienes lo tuvieron durante el embarazo: las propensas deberían evitar el sol. El crecimiento folicular ocurre con todos los anticonceptivos hormonales de dosis baja; de manera esporádica un folículo crece más de lo habitual, esos quistes funcionales suelen desaparecer solos y solo rara vez exigen intervención. Por último se enumeran varios cuadros descritos en el embarazo y con medicamentos con hormonas sexuales cuya relación con los progestágenos no se ha establecido — desde la colestasis y los cálculos biliares hasta la porfiria, el lupus y el angioedema hereditario. Sobre la capacidad de conducir el medicamento no influye o influye de forma insignificante.

Interacciones con otros medicamentos

Las interacciones de los anticonceptivos hormonales con otros medicamentos tienen dos consecuencias: sangrados intermenstruales y pérdida de eficacia. Se han descrito sobre todo para los preparados combinados y esporádicamente también para los de solo progestágeno. El mecanismo es hepático: los fármacos que inducen las enzimas microsomales aceleran el aclaramiento de las hormonas sexuales. En la lista entran las hidantoínas, por ejemplo la fenitoína, los barbitúricos, por ejemplo el fenobarbital, la primidona, la carbamazepina y la rifampicina; lo mismo puede valer para la oxcarbazepina, el topiramato, la rifabutina, el felbamato, el ritonavir, el nelfinavir, la griseofulvina y los preparados de hierba de San Juan.

Con la inducción se relacionan también unos plazos que se olvidan con facilidad. Su máximo no llega antes de dos o tres semanas, pero se mantiene al menos cuatro semanas después de retirar el inductor. Por eso, durante ese tratamiento y otros 28 días después, se emplea además un método de barrera, y con un uso prolongado de inductores conviene pensar directamente en anticoncepción no hormonal. El carbón activado reduce la absorción del esteroide del comprimido y con ello la fiabilidad. La influencia funciona también al revés: los anticonceptivos hormonales pueden alterar el metabolismo de otros fármacos, elevando —como en el caso de la ciclosporina— o reduciendo su concentración en plasma y tejidos. Finalmente, los anticonceptivos esteroideos pueden modificar resultados de laboratorio: pruebas bioquímicas de hígado, tiroides, suprarrenales y riñón, proteínas transportadoras, fracciones lipídicas, metabolismo de los hidratos de carbono y coagulación. Por lo general los cambios se mantienen dentro de la normalidad, y hasta qué punto esto vale para los preparados de solo progestágeno se desconoce.

Embarazo y lactancia

En el embarazo el medicamento está contraindicado, pero los datos que aporta la ficha son más bien tranquilizadores: dosis muy altas de progestágenos en estudios con animales pudieron causar masculinización de fetos femeninos, si bien amplios estudios epidemiológicos no hallaron ni un riesgo aumentado de malformaciones en mujeres que habían usado anticonceptivos combinados antes del embarazo, ni efecto teratógeno por una toma involuntaria al principio de la gestación. Los datos de farmacovigilancia de los anticonceptivos con desogestrel tampoco apuntan a un riesgo mayor.

La lactancia es el terreno por el que este tipo de comprimidos se elige más a menudo. Sobre la producción y la calidad de la leche —contenido de proteína, lactosa y grasa— el medicamento no influye. Pequeñas cantidades de etonogestrel sí pasan a la leche: el niño puede recibir de 0,01 a 0,05 µg por kilogramo de peso y día, partiendo de un consumo estimado de 150 ml de leche por kilogramo y día. Hay además datos de seguimiento de niños cuyas madres empezaron con desogestrel entre 4 y 8 semanas tras el parto: los niños fueron amamantados siete meses y se les siguió hasta el año y medio en 32 casos y hasta los dos años y medio en 14, y la valoración del crecimiento y del desarrollo físico y psicomotor no mostró diferencias frente a niños cuyas madres usaban dispositivos intrauterinos de cobre. Sobre esa base el medicamento puede emplearse durante la lactancia, aunque el crecimiento y el desarrollo del niño deben vigilarse con atención.

Reacciones adversas

La reacción adversa más frecuente son las alteraciones del patrón de sangrado, y merece un apartado propio porque con el desogestrel ocurren más a menudo que con otras píldoras de solo progestágeno. La causa es paradójica: precisamente porque la inhibición de la ovulación se acerca al 100%, el ciclo propio desaparece y con él la previsibilidad de los sangrados.

Qué ocurre con los sangradosCon qué frecuencia
Alteraciones del patrón de sangrado de cualquier tipoen casi la mitad de quienes toman desogestrel
Los sangrados se vuelven más frecuentes de lo habitualen el 20–30% de las mujeres
Los sangrados se espacian o cesan del todoen otro 20%
El sangrado dura más de lo habitualposible en cualquiera de las usuarias
Tras unos meses de tomalos sangrados aparecen menos y el cuadro se estabiliza

La ficha aconseja directamente algo que rara vez aparece en los prospectos: la información, el asesoramiento y un diario de sangrados mejoran la aceptación del nuevo ritmo. De los demás fenómenos, por encima del 2,5% se dieron acné, cambios de humor, dolor mamario, náuseas y aumento de peso. Con frecuencia se registran cambio de humor, descenso del deseo sexual, dolor de cabeza, náuseas, acné, dolor mamario, menstruaciones irregulares, su ausencia y aumento de peso; de forma poco frecuente, infección vaginal, intolerancia a las lentes de contacto, vómitos, caída del cabello, menstruaciones dolorosas, quiste ovárico y cansancio; raramente, erupción, urticaria y eritema nudoso. Es posible la galactorrea y de forma esporádica se ha comunicado embarazo ectópico. Aparte se mencionan fenómenos graves registrados en usuarias de anticonceptivos orales: enfermedades tromboembólicas venosas y arteriales, tumores hormonodependientes, entre ellos tumores hepáticos y cáncer de mama, y cloasma.

Sobredosis

No hay notificaciones de reacciones adversas graves tras una sobredosis del medicamento. Los síntomas que pueden aparecer se limitan a náuseas, vómitos y un sangrado vaginal leve en chicas jóvenes. No se emplea antídoto y, si hace falta, se da tratamiento sintomático.

El sentido práctico de este apartado no está en la intoxicación sino en la tranquilidad: dos comprimidos tomados por error en lugar de uno no exigen medidas urgentes. Mucho más importante es la situación contraria — olvidar un comprimido o romper el intervalo de 24 horas —, porque es esa la que reduce la fiabilidad. Conviene aclarar de antemano cómo actuar ante un olvido, y no el día en que ocurra.

Cómo conseguir la receta de Symonette en línea

La anticoncepción es un terreno en el que la consulta médica no sirve para diagnosticar sino para valorar contraindicaciones, y por eso encaja bien con el formato a distancia. En e-zdrowie.com rellenas un cuestionario, el médico analiza las respuestas y, si no hay impedimentos, emite una receta electrónica: el código llega por mensaje y con él cualquier farmacia polaca entrega los comprimidos. Renovar una anticoncepción ya ajustada resulta así especialmente sencillo.

En el cuestionario cuentan no las molestias sino las circunstancias. Indica si estás amamantando y cuánto tiempo ha pasado desde el parto, si hay embarazo o sospecha de él, si ha habido trombosis venosas o una inmovilización larga tras una operación, si existen enfermedades del hígado, diabetes, tensión alta, y también tumores dependientes de hormonas sexuales en ti o en la familia. Comunica sin falta los sangrados vaginales de origen desconocido y enumera los medicamentos que tomas, sobre todo antiepilépticos, rifampicina, rifabutina, griseofulvina, fármacos para el VIH y suplementos con hierba de San Juan: todos ellos reducen la fiabilidad anticonceptiva.

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