Diprosalic: composición y presentación
Diprosalic se presenta en dos formas —pomada y solución cutánea— y su composición es casi, aunque no del todo, la misma. Un gramo de pomada contiene 0,64 mg de dipropionato de betametasona, equivalentes a 0,5 mg de betametasona, y 30 mg de ácido salicílico. Un gramo de solución contiene la misma cantidad de betametasona, pero el ácido salicílico es de 20 mg.
La diferencia de un tercio en el contenido de ácido salicílico no es casual y se explica por el destino de cada forma: la pomada está pensada para la piel del cuerpo y la solución sobre todo para el cuero cabelludo, donde no hace falta una capa grasa espesa y las capas córneas deben ablandarse en menor medida. De ahí que ambas formas difieran también en la lista de indicaciones y en la cantidad que se aplica.
Cómo actúa Diprosalic
Los principios activos son dos y trabajan en pareja, no en paralelo. El dipropionato de betametasona es un corticosteroide fluorado sintético de la clase de los potentes, del grupo III. Aplicado localmente ejerce acción antiinflamatoria y antipruriginosa y además contrae los vasos sanguíneos, de ahí que la lesión palidezca y el edema ceda con rapidez.
El ácido salicílico aplicado localmente ablanda la queratina y la epidermis cornificada y la descama, facilitando la penetración del dipropionato de betametasona en la piel. Dicho de otro modo, un componente abre el camino al otro: en la psoriasis y en el eccema crónico la capa córnea está engrosada y, sin un queratolítico, el esteroide sencillamente no llegaría al lugar de la inflamación. Ese mismo montaje tiene su reverso, del que hablan las advertencias: el camino abierto funciona en ambos sentidos y las dos sustancias se absorben por la piel hacia la sangre. Cuanto más fina es la piel, mayor la superficie y más larga la tanda, más se nota ese reverso; de ahí casi todas las limitaciones de esta página.
Indicaciones
La pomada está indicada en el tratamiento tópico de enfermedades cutáneas subagudas y crónicas: psoriasis, formas más graves de dermatitis atópica, neurodermatitis circunscrita, liquen plano y formas más graves de eccema, incluidos el numular y el de contacto. Lo que une la lista es que en todos esos cuadros la piel no solo está inflamada, sino engrosada y cubierta de escamas o costras: por eso al esteroide se le añadió un queratolítico.
La solución tiene indicaciones en parte distintas, ligadas al cuero cabelludo: psoriasis del cuero cabelludo, formas más graves de dermatitis seborreica, liquen plano, formas graves de dermatitis alérgica, eccema de contacto en el cuero cabelludo y lupus eritematoso. Común a ambas listas son las palabras «subagudas y crónicas» y «formas más graves»: el medicamento es potente y no se prescribe al primer enrojecimiento, sino cuando los preparados más suaves no han bastado. Los cuadros agudos no figuran en absoluto, y eso también tiene sentido: un foco exudativo no hay por qué ablandarlo ni descamarlo.
Modo de empleo y dosificación
Ambas formas se usan en adultos y en niños mayores de 12 años dos veces al día, por la mañana y por la noche; la ficha no contempla otras pautas. En algunos casos se obtiene buen resultado incluso aplicándolo con menos frecuencia, así que aumentar la frecuencia «por si acaso» no tiene sentido. La limitación clave es común a la pomada y a la solución: el tratamiento no debe durar más de 14 días. Si la enfermedad vuelve, la tanda puede repetirse.
| Forma | Cuánto aplicar | Cómo |
| Pomada | 0,2–0,5 cm de pomada por cada 10 cm² de superficie cutánea | aplicar sobre las zonas afectadas y masajear ligeramente, dos veces al día, no más de 14 días |
| Solución cutánea | alrededor de 0,5 ml por cada 10 cm² de superficie cutánea | aplicar sobre las zonas alteradas de la piel, dos veces al día, no más de 14 días |
Conviene fijarse en cómo se mide: la cantidad no se da «del tamaño de un guisante» ni «en capa fina», sino referida a la superficie. Una tira de pomada de 0,2 a 0,5 cm cubre un área de 10 por 10 centímetros, bastante menos de lo que aplica la mayoría de la gente. Esa precisión no es pedantería: tanto la cantidad de producto como la superficie tratada determinan directamente cuánta betametasona y cuánto ácido salicílico llegarán a la sangre.
Contraindicaciones
El primer grupo de prohibiciones son las infecciones. El medicamento no se emplea en infecciones bacterianas de la piel, entre las que se nombran la tuberculosis y la sífilis, ni en las víricas —herpes, herpes zóster, varicela— ni en las fúngicas. La razón está en el corticosteroide: al suprimir la inflamación suprime también la respuesta inmunitaria local, y bajo esa cobertura la infección se extiende con libertad y sin los signos externos habituales.
El segundo grupo son las zonas y los cuadros en que un esteroide potente resulta especialmente dañino: acné vulgar, rosácea, dermatitis perioral, piel de la cara, dermatitis del pañal, prurito de la zona anal y genital. La piel de la cara y de los pliegues es más fina, la absorción allí es mayor y las complicaciones esteroideas —atrofia, vasos dilatados, dermatitis esteroidea— aparecen antes. A los menores de 12 años no se les prescribe en absoluto. Cierra la lista la hipersensibilidad al dipropionato de betametasona, al ácido salicílico o a cualquier excipiente.
Advertencias y precauciones especiales
La advertencia principal se desprende del mecanismo: los corticosteroides y el ácido salicílico se absorben por la piel, de modo que con la pomada existe riesgo de efectos adversos sistémicos del corticosteroide —incluida la supresión de la función de la corteza suprarrenal— y del ácido salicílico. De ahí cuatro limitaciones a la vez: evitar la aplicación sobre grandes superficies, sobre heridas y piel dañada, evitar dosis altas y tratamientos prolongados. Si tal uso resulta necesario, se toman precauciones especiales. Por la misma razón no se aplica bajo apósito oclusivo: este aumenta la absorción percutánea del corticosteroide. Se evita el contacto con los ojos y las mucosas. Ante signos de irritación, alergia o sequedad excesiva de la piel, la aplicación se interrumpe de inmediato, y ante una infección bacteriana se instaura el tratamiento antimicrobiano adecuado.
Aparte se trata la psoriasis, pese a figurar la primera entre las indicaciones. Los corticosteroides tópicos en la psoriasis pueden ser peligrosos por varias razones a la vez: es posible una recaída por desarrollo de tolerancia, existe riesgo de psoriasis pustulosa generalizada y hay acción tóxica general por la pérdida de continuidad de la piel. El segundo caso especial son los niños. Su relación entre superficie corporal y masa es mayor que en el adulto, de modo que la supresión del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y los efectos típicos de los corticosteroides, incluidas las alteraciones del crecimiento y del desarrollo, aparecen con más facilidad. En niños tratados con corticosteroides tópicos se han descrito supresión de ese eje, síndrome de Cushing, retraso del crecimiento, menor ganancia de peso e hipertensión intracraneal; la supresión suprarrenal se manifestó por un descenso del cortisol plasmático y por falta de respuesta a la estimulación con ACTH, y la hipertensión intracraneal por abombamiento de la fontanela, cefalea y edema bilateral de las papilas ópticas. Sobre la capacidad de conducir el medicamento no influye.
Interacciones con otros medicamentos
El apartado de interacciones consta en la ficha de una sola frase: no se han realizado estudios de interacciones. Es una formulación honesta y no una afirmación de que cualquier combinación sea segura; así hay que leerla: no hay datos.
La conclusión práctica se traslada de los apartados vecinos. Puesto que ambos principios activos se absorben por la piel, importa todo lo que aumente esa absorción: la superficie tratada, la piel dañada, el apósito oclusivo, el uso simultáneo de otros productos tópicos en las mismas zonas. Merecen atención aparte otros preparados con ácido salicílico y queratolíticos: combinarlos con Diprosalic suma la carga sobre la piel. Conviene informar al médico de cualquier producto tópico que ya se esté usando, aunque se haya comprado sin receta.
Embarazo y lactancia
No hay datos sobre el uso de corticosteroides en embarazadas. La redacción de la ficha es la habitual en tal caso: el medicamento puede emplearse solo cuando el beneficio potencial para la madre supere el riesgo posible para el feto. A la vez, en estudios con animales se ha demostrado que los corticosteroides aplicados localmente pueden tener efecto teratógeno, y esa salvedad no conviene pasarla por alto.
Con la lactancia la formulación es todavía más prudente: no se sabe si los corticosteroides tópicos se absorben por la piel lo bastante como para pasar a la leche materna. La decisión se toma eligiendo entre interrumpir la lactancia o interrumpir el uso del medicamento, sopesando el beneficio de la lactancia para el niño y el del tratamiento para la madre. En la práctica eso significa que con lesiones extensas y un tratamiento largo la elección será distinta que con una zona pequeña y una tanda breve.
Reacciones adversas
Las reacciones locales observadas con corticosteroides forman una serie previsible: escozor, prurito, irritación, sequedad cutánea, foliculitis, hipertricosis, erupciones acneiformes, pérdida de pigmento, dermatitis perioral, dermatitis alérgica de contacto, maceración de la piel, infecciones secundarias, atrofia cutánea, estrías y miliaria. Se señala aparte que el uso tópico prolongado de preparados con ácido salicílico puede provocar dermatitis: es decir, la sustancia destinada a preparar la piel para el tratamiento, en exceso, se convierte ella misma en causa de inflamación. Parte de estas reacciones no se reconocen enseguida: el adelgazamiento de la piel y las estrías se desarrollan poco a poco, y las erupciones acneiformes y la dermatitis perioral se confunden fácilmente con un brote de la enfermedad de base, lo que lleva a continuar el tratamiento que las provocó.
La segunda parte del apartado se refiere a los efectos sistémicos. Como consecuencia de la absorción de los principios activos a la sangre son posibles los efectos generales de la betametasona, propios de los corticosteroides, y los del ácido salicílico. Importa la puntualización sobre cuándo ocurre: los efectos generales aparecen sobre todo con el uso prolongado, con la aplicación sobre grandes superficies y con el uso en niños. Esas tres condiciones son exactamente las limitaciones enumeradas en las advertencias, y la coincidencia no es casual.
Sobredosis
En un producto tópico la sobredosis tiene un aspecto inusual: no es un exceso puntual sino un resultado acumulado. El uso tópico prolongado de corticosteroides puede llevar a la supresión del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y, en consecuencia, a una insuficiencia suprarrenal secundaria, así como a hiperfunción de la corteza suprarrenal hasta el síndrome de Cushing. El uso tópico de ácido salicílico de forma prolongada o en dosis altas puede causar intoxicación por ácido salicílico.
El tratamiento es sintomático y difiere para cada sustancia. Las manifestaciones agudas del exceso de hormonas corticosuprarrenales suelen ser reversibles; si hace falta se corrigen los electrolitos, y en la intoxicación crónica los corticosteroides se retiran de forma lenta y gradual — aquí una retirada brusca es más peligrosa que el propio exceso. La intoxicación por ácido salicílico se trata sintomáticamente, tomando medidas para eliminar rápidamente los salicilatos del organismo: se aconseja administrar bicarbonato sódico por vía oral para alcalinizar la orina y forzar la diuresis.
Cómo conseguir la receta de Diprosalic en línea
Un corticosteroide tópico potente no es un producto que se elija por cuenta propia: de qué hay exactamente en la piel depende que el medicamento ayude o empeore la situación, porque ante una infección fúngica o vírica está directamente contraindicado. En e-zdrowie.com rellenas un cuestionario médico, el doctor analiza las respuestas y, si el medicamento es adecuado, emite una receta electrónica: el código llega por mensaje y con él cualquier farmacia polaca entrega la pomada o la solución.
En el cuestionario describe dónde están las lesiones y qué aspecto tienen, desde cuándo aparecieron, si hay picor, descamación, exudación o pústulas. Indica si ya existe un diagnóstico —psoriasis, dermatitis atópica, eccema, dermatitis seborreica— y quién lo hizo, con qué te trataste antes y con qué resultado. Comunica sin falta si están afectadas la cara, los pliegues o la zona genital, si hay signos de infección, embarazo o lactancia, y qué edad tiene el paciente: a los menores de 12 años no se les prescribe. Menciona aparte si las lesiones son extensas: de la superficie dependen tanto la decisión del médico como la duración de la tanda, limitada en cualquier caso a dos semanas.
