Vigamox: composición y presentación
Vigamox es un colirio en forma de solución. Un mililitro contiene 5,45 mg de hidrocloruro de moxifloxacino, equivalentes a 5 mg de moxifloxacino. La ficha aporta además una cifra más gráfica: cada gota lleva 190 µg de principio activo. En esa dosis se agota todo el tratamiento, y saber lo poco que llega al organismo al instilar en el ojo explica buena parte de los apartados sobre seguridad.
La vía de administración está fijada con firmeza: únicamente ocular. La solución no está destinada a inyección, no debe administrarse por vía subconjuntival ni introducirse directamente en la cámara anterior del ojo. La advertencia parece superflua para el uso doméstico, pero también se dirige al personal sanitario: una solución estéril y transparente en un frasco cuentagotas se confunde con facilidad con un preparado para uso intraocular, y las consecuencias de ese error son graves.
Cómo actúa Vigamox
El moxifloxacino es una fluoroquinolona de cuarta generación. Inhibe dos enzimas bacterianas, la girasa del ADN y la topoisomerasa IV, sin las cuales resultan imposibles la replicación, la reparación y la recombinación del ADN bacteriano. El microorganismo no se limita a dejar de dividirse: pierde la capacidad de ensamblar y reparar su propio cromosoma, y eso distingue a las fluoroquinolonas de los antibióticos que destruyen la pared celular.
La resistencia a las fluoroquinolonas, moxifloxacino incluido, surge por lo general mediante mutaciones cromosómicas de los genes que codifican esa misma girasa del ADN y topoisomerasa IV. En las bacterias gramnegativas puede depender también de mutaciones en el sistema de genes mar, responsable de la resistencia a múltiples antibióticos, y en los genes qnr, ligados a la resistencia a quinolonas. La conclusión con valor práctico es esta: no cabe esperar resistencia cruzada con betalactámicos, macrólidos ni aminoglucósidos, porque el mecanismo de acción de esos grupos es distinto. Dicho de otro modo, el fracaso de un tratamiento con penicilina no anticipa el fracaso del moxifloxacino, ni al revés.
Indicaciones
La indicación se formula en una sola frase: tratamiento tópico de la conjuntivitis bacteriana purulenta causada por cepas sensibles al moxifloxacino. Cada palabra cuenta. Bacteriana, es decir, la conjuntivitis vírica y la alérgica quedan fuera de las indicaciones, y son precisamente ellas la mayoría de los casos de «ojo rojo». Purulenta, o sea, con secreción que pega las pestañas al despertar, no un simple enrojecimiento con lagrimeo. Sensibles: si el patógeno es resistente al moxifloxacino, las gotas no harán efecto por mucho que se instilen.
A esto se añade una exigencia que suele reservarse a los antibióticos sistémicos: al prescribir hay que tener en cuenta las directrices oficiales sobre el uso adecuado de los antibacterianos. En un colirio ese recordatorio no es una formalidad. Un antibiótico gastado en una conjuntivitis vírica no solo no ayuda a ese paciente, sino que participa en la selección de cepas resistentes, y una fluoroquinolona de cuarta generación es una reserva que conviene no malgastar.
Modo de empleo y dosificación
A los adultos, incluidos los pacientes de 65 años o más, se les instila una gota en el ojo afectado o en ambos ojos tres veces al día. La mejoría llega por lo común en cinco días, pero el tratamiento se prolonga otros dos o tres días después de ella: la costumbre de abandonar las gotas en cuanto el ojo se aclara deja vivas a parte de las bacterias. Si a los cinco días de iniciado el tratamiento no hay mejoría, se reconsidera el acierto del diagnóstico y de la terapia elegida. La duración total depende de la gravedad de la enfermedad y del curso clínico y bacteriológico de la infección. En niños y adolescentes la dosis no se ajusta, y tampoco en caso de insuficiencia hepática o renal.
Varias reglas de manejo del frasco influyen en el resultado tanto como la pauta. La punta del cuentagotas no debe tocar los párpados, las zonas contiguas al ojo ni ninguna otra superficie, porque se contaminan tanto la punta como la propia solución. Para que las gotas no se absorban por la mucosa nasal, justo después de instilar se cierra durante dos o tres minutos el conducto nasolagrimal presionándolo con los dedos; esto importa sobre todo en recién nacidos y niños. Si al retirar el tapón el collarín de seguridad queda suelto, se quita antes de usar el medicamento. Cuando se ha prescrito más de un preparado oftálmico tópico, entre ellos se deja un intervalo de al menos cinco minutos, y las pomadas oftálmicas se aplican en último lugar.
Contraindicaciones
La única contraindicación directa es la hipersensibilidad al moxifloxacino o a cualquiera de los excipientes del colirio. No hay más prohibiciones en este apartado, y frente a unas advertencias tan extensas esa brevedad sorprende.
La explica la vía de administración. El moxifloxacino sistémico tiene una larga lista de limitaciones, pero tras la instilación ocular su concentración plasmática es incomparablemente menor que después de tomar dosis terapéuticas por boca, de modo que la mayoría de las prohibiciones sistémicas no se traslada al colirio. Ahora bien, «menor» no significa «nula»: las reacciones propias de la clase también se describen aquí, y por eso las limitaciones principales figuran en el apartado de advertencias. Allí se recogen igualmente las situaciones en que la conjuntivitis la causa un patógeno frente al cual estas gotas no deben emplearse, una limitación microbiológica y no alérgica.
Advertencias y precauciones especiales
La advertencia principal procede de la experiencia con quinolonas administradas por boca y por vía intravenosa. En esos pacientes se han descrito reacciones de hipersensibilidad graves y a veces mortales, incluidas las anafilácticas, y parte de ellas apareció ya tras la primera dosis. Cursaron con colapso cardiovascular, pérdida de conciencia, angioedema con afectación de laringe, faringe o cara, obstrucción de las vías respiratorias, disnea, urticaria y prurito. Si aparece una reacción alérgica, el medicamento se suspende; una reacción aguda grave al moxifloxacino o a cualquier componente del colirio puede exigir tratamiento urgente inmediato y, cuando esté clínicamente justificado, oxígeno y medidas para asegurar una respiración normal. El segundo riesgo propio de la clase es la inflamación y la rotura de tendones, incluidos el de Aquiles y los del hombro y la mano; se han descrito casos que requirieron cirugía o dejaron una discapacidad prolongada, y la probabilidad es mayor en personas mayores y en quienes reciben a la vez corticosteroides. Tras la instilación ocular la concentración plasmática de moxifloxacino es muy inferior a la que sigue a la toma oral, pero la precaución se mantiene: ante los primeros signos de tendinitis, el tratamiento con las gotas se interrumpe.
| Situación | Por qué el colirio no basta |
| Conjuntivitis del recién nacido | los datos de eficacia y seguridad son muy escasos, por lo que su uso no se recomienda |
| Conjuntivitis gonocócica, incluida la gonorreica del recién nacido | existen cepas de Neisseria gonorrhoeae resistentes a fluoroquinolonas; el medicamento no sirve ni para profilaxis ni para tratamiento empírico y hace falta terapia sistémica |
| Infección por clamidias en menores de 2 años | en ese grupo de edad el medicamento no se ha estudiado y su uso no se recomienda |
| Infección por clamidias en mayores de 2 años | se requiere el tratamiento sistémico adecuado |
| Uso prolongado | puede haber sobrecrecimiento de microorganismos no sensibles, hongos incluidos; ante una sobreinfección se suspende el medicamento y se elige otro tratamiento |
| Uso de lentes de contacto | con signos y síntomas de infección bacteriana ocular no deben utilizarse lentillas |
Aparte se aborda la conducción. El medicamento en sí no influye o influye de forma insignificante en la capacidad de conducir y de manejar máquinas pero, como cualquier colirio, puede provocar visión borrosa pasajera u otras alteraciones visuales. Si tras la instilación la imagen se emborrona, no se vuelve al volante ni a la máquina hasta que la agudeza visual se recupere.
Interacciones con otros medicamentos
No se han realizado estudios específicos de interacción con este preparado. Formalmente es una laguna, pero no casual: las concentraciones de moxifloxacino en el organismo tras la administración tópica son tan bajas que una interacción con otros fármacos parece poco probable.
De ahí una consecuencia práctica: no hace falta cambiar por el colirio la toma de pastillas para la tensión, para la diabetes o de anticonceptivos. Lo que exige atención no es el plano sistémico sino el local: el orden de instilación cuando hay varios preparados oculares, y la regla de los cinco minutos de intervalo con las pomadas al final. Y una consideración general más: si al mismo tiempo se ha prescrito moxifloxacino u otra fluoroquinolona por vía oral, la carga total para el organismo la marcan las pastillas, y las advertencias sobre los tendones se refieren ante todo a ellas.
Embarazo y lactancia
El apartado sobre el embarazo resulta atípico en este medicamento porque termina en una autorización y no en una prohibición. Faltan datos suficientes sobre su uso en embarazadas, pero no cabe esperar un efecto desfavorable sobre el curso de la gestación dada la exposición sistémica ínfima al moxifloxacino cuando se instila en el ojo. La conclusión de la ficha es directa: el medicamento puede emplearse durante el embarazo. Para una fluoroquinolona, que por vía oral no suele darse a embarazadas, la diferencia es notable y se debe exclusivamente a la vía de administración.
Con la lactancia el cuadro es el mismo. Se desconoce si el moxifloxacino pasa a la leche materna en humanos; los estudios en animales mostraron su paso a la leche en concentraciones bajas tras la administración oral. Con las dosis terapéuticas del colirio no cabe esperar efecto alguno sobre el lactante y el medicamento puede utilizarse durante la lactancia. Interrumpir el amamantamiento por una tanda de colirio no es, por tanto, necesario.
Reacciones adversas
La seguridad se evaluó en 2252 pacientes, con administraciones de hasta ocho veces al día, y más de 1900 personas lo recibieron en la pauta estándar de tres veces diarias; la muestra incluyó 1389 pacientes de Estados Unidos y Canadá, 586 de Japón y 277 de la India. En esos ensayos no se describió ninguna reacción adversa ocular o sistémica grave relacionada con el medicamento. Lo notificado con más frecuencia fue irritación y dolor ocular, con una frecuencia global del 1 al 2%; en el 96% de los pacientes que las presentaron las reacciones fueron leves y solo una persona interrumpió el tratamiento por ellas. En los menores de 18 años esos mismos dos fenómenos resultaron los más frecuentes, con una tasa del 0,9%, y el tipo y la intensidad de las reacciones en niños, recién nacidos incluidos, fueron iguales que en adultos.
Entre las reacciones oculares se registraron con frecuencia dolor e irritación; de forma poco frecuente queratitis punteada, sequedad ocular, hemorragias conjuntivales, hiperemia ocular, prurito, edema palpebral y sensación de molestia; raramente alteraciones del epitelio y enfermedades de la córnea, conjuntivitis, blefaritis, edema del ojo y de la conjuntiva, visión borrosa o disminuida, fatiga visual y eritema palpebral. Con frecuencia no conocida se comunicaron inflamación interna del ojo, queratitis ulcerativa, erosiones y abrasiones corneales, aumento de la presión intraocular, opacidad, infiltrados y depósitos en la córnea, alergia ocular, queratitis y edema corneal, fotofobia, lagrimeo aumentado, secreción ocular y sensación de cuerpo extraño. Fuera del ojo aparecieron de forma poco frecuente cefalea y alteración del gusto, raramente parestesias, vómitos, molestia nasal, dolor de garganta y laringe, sensación de cuerpo extraño en la garganta, descenso de la hemoglobina y aumento de la alanina aminotransferasa y de la gammaglutamiltransferasa; con frecuencia desconocida, mareo, palpitaciones, disnea, náuseas, eritema, erupción, prurito, urticaria y reacciones de hipersensibilidad.
Sobredosis
No se ha descrito ni un solo caso de sobredosis con este medicamento, y es uno de esos apartados raros en los que la ausencia de datos no se debe a la escasa experiencia sino a la anatomía. La capacidad del saco conjuntival es limitada: el líquido sobrante se derrama sencillamente por el borde del párpado, de modo que instilar más de lo que el ojo puede retener resulta prácticamente imposible.
El segundo escenario es la ingestión accidental del contenido del frasco, por ejemplo por un niño que alcanza el botiquín. La cantidad total de moxifloxacino en un envase es demasiado pequeña para provocar reacciones adversas si se traga. No es motivo para dejar el colirio a la vista, pero tampoco lo es para el pánico: por lo general no se requieren medidas especiales, basta con contactar con el médico y describir las circunstancias.
Cómo conseguir la receta de Vigamox en línea
Vigamox se dispensa con receta y en e-zdrowie.com esa receta puede obtenerse a distancia. Se rellena un cuestionario médico, el doctor analiza las respuestas y, si el medicamento es adecuado, emite una receta electrónica: el código llega por mensaje y con él cualquier farmacia polaca entrega el colirio. Para una conjuntivitis purulenta aguda el formato viene bien: la enfermedad empieza de repente y desplazarse al centro de salud con el ojo inflamado ya resulta molesto de por sí.
Para que el médico pueda decidir, describe en el cuestionario el aspecto de la secreción y cuándo apareció, si se ha enrojecido un ojo o los dos, y si hay dolor, fotofobia o pérdida de visión. Indica sin falta si usas lentes de contacto, si has tenido traumatismos u operaciones oculares, si eres alérgico a los antibióticos del grupo de las quinolonas, si estás embarazada o en periodo de lactancia y si tomas corticosteroides. La pérdida de visión, el dolor intenso, un traumatismo ocular reciente y los síntomas en un recién nacido no son motivo de receta a distancia sino de exploración presencial, y en esos casos el médico derivará al oftalmólogo.
