AzitroLek: composición y forma farmacéutica
AzitroLek es un polvo a partir del cual se prepara una suspensión antes de tomarla. Cada 5 ml de suspensión reconstituida contienen 102,4 o 204,8 mg de azitromicina monohidrato, lo que corresponde a 100 o 200 mg de azitromicina.
El polvo se mezcla con agua hasta obtener una suspensión homogénea de color blanco o casi blanco. Se mide con una jeringa de polietileno y polipropileno para administración oral: viene incluida en el envase y es más precisa que cualquier cuchara doméstica. Toda la dosis diaria se administra de una sola vez y la comida no interfiere con la toma. La suspensión resulta amarga, y ese sabor está permitido suavizarlo bebiendo zumo de frutas después del medicamento.
Cómo actúa AzitroLek
La azitromicina pertenece a los azálidos, un subgrupo de los antibióticos macrólidos. Se une a la subunidad 50S del ribosoma bacteriano y bloquea el desplazamiento de las cadenas peptídicas de un lado del ribosoma al otro. El ensamblaje de proteínas dependiente del ARN se detiene ahí: la bacteria sigue viva, pero deja de producir sus propias proteínas y de multiplicarse.
La otra cara del mecanismo es la resistencia, y en la azitromicina puede ser tanto hereditaria como adquirida. Se conocen tres formas en las que la bacteria escapa del medicamento: cambia la propia diana, cambia el transporte del antibiótico al interior de la célula o modifica la molécula del antibiótico. En determinadas cepas de Streptococcus pneumoniae, estreptococos β-hemolíticos del grupo A, Enterococcus faecalis y Staphylococcus aureus, incluido el resistente a meticilina (MRSA), aparece resistencia completa a la vez frente a eritromicina, azitromicina, el resto de los macrólidos y las lincosamidas. Por eso la ficha técnica exige de forma expresa tener en cuenta las recomendaciones oficiales sobre el uso de antibacterianos.
Indicaciones
Tres de las indicaciones de la lista van acompañadas en la ficha técnica de la advertencia «correctamente diagnosticada»: sinusitis bacteriana aguda, otitis media bacteriana aguda y exacerbación de bronquitis crónica. La advertencia no es un formalismo: precisamente en estos cuadros la causa resulta a menudo no bacteriana, y entonces el antibiótico no ayuda en nada salvo en aumentar la resistencia.
Las demás indicaciones figuran sin reservas: faringitis y amigdalitis, neumonía adquirida en la comunidad de gravedad leve a moderada, infecciones de piel y tejidos blandos, y uretritis y cervicitis no complicadas causadas por Chlamydia trachomatis. La condición es común a los siete puntos: el microorganismo debe ser sensible a la azitromicina. Las heridas por quemadura infectadas no entran en este conjunto: en ellas el medicamento no está indicado.
Modo de administración y posología
La suspensión se administra una vez al día. En niños a partir de un año la dosis se calcula por el peso corporal, y la cantidad total del tratamiento es la misma en las infecciones de vías respiratorias altas y bajas, en la otitis media y en las infecciones de piel y tejidos blandos: 30 mg por kilogramo de peso por todo el ciclo. Solo cambian las formas de repartirla. Los datos sobre su uso en menores de un año son escasos.
- Pauta de tres días: 10 mg/kg una vez al día durante tres días consecutivos; así se alcanzan los 30 mg/kg del ciclo del modo más rápido.
- Pauta de cinco días: 10 mg/kg el primer día y después 5 mg/kg del segundo al quinto día. La dosis total es la misma y la carga diaria es menor.
- La faringitis causada por Streptococcus pyogenes es la excepción a la regla general: aquí resultan eficaces una dosis única de 10 mg/kg o 20 mg/kg durante tres días, con un máximo de 500 mg al día. Aun así, el medicamento de primera elección tanto en la propia faringitis como en la prevención de la posterior fiebre reumática aguda sigue siendo la penicilina.
- En adultos y adolescentes la dosis del ciclo es de 1500 mg: 500 mg al día durante tres días, o 500 mg el primer día y 250 mg del segundo al quinto. La uretritis y la cervicitis no complicadas de origen clamidial se tratan de otro modo: 1000 mg en dosis única.
En personas de edad avanzada el medicamento se dosifica igual que en el resto de los adultos. En la insuficiencia renal leve o moderada, cuando la filtración glomerular se mantiene entre 10 y 80 ml/min, y también en la insuficiencia hepática leve o moderada no es necesario modificar la dosis. Para adultos la azitromicina existe además en otras formas farmacéuticas y el médico puede preferirlas a la suspensión.
Contraindicaciones
AzitroLek tiene una sola contraindicación formal: hipersensibilidad a la azitromicina, a otros antibióticos macrólidos o a cualquier excipiente del medicamento. La brevedad de la lista se lee con facilidad como «apto para casi todo el mundo», pero es un error: parte de las prohibiciones directas se ha trasladado al apartado de advertencias y en su fuerza equivalen a contraindicaciones.
La azitromicina no se administra en caso de prolongación congénita o documentada adquirida del intervalo QT, junto con otras sustancias que prolongan ese intervalo (antiarrítmicos de clase IA y III, cisaprida, terfenadina), en presencia de alteraciones electrolíticas —sobre todo hipopotasemia e hipomagnesemia— ni en caso de bradicardia clínicamente relevante, arritmias e insuficiencia cardíaca grave. La enfermedad hepática grave también excluye el medicamento, y junto con los derivados de la ergotamina no se emplea por el riesgo teórico de ergotismo. Una limitación aparte tiene que ver con la composición de la suspensión: contiene sacarosa, por lo que no es adecuada para personas con intolerancia hereditaria rara a la fructosa, síndrome de malabsorción de glucosa-galactosa o insuficiencia de sacarasa-isomaltasa.
Advertencias y precauciones especiales
La mayor parte de las reservas de la ficha técnica no se dedica a los riesgos, sino al lugar del medicamento entre los demás antibióticos. En la faringitis y la amigdalitis causadas por Streptococcus pyogenes y en la prevención de la fiebre reumática aguda el fármaco de primera elección sigue siendo la penicilina; en la sinusitis y la otitis media aguda la azitromicina también suele no ser la primera elección; en las heridas por quemadura infectadas no está indicada en absoluto. A esto se añade la resistencia: en algunos países de Europa más del 30% de las cepas de Streptococcus pneumoniae no son sensibles a la azitromicina, y el médico está obligado a tenerlo en cuenta. Existe además una limitación de la propia forma farmacéutica: el polvo para suspensión no es adecuado para infecciones graves en las que hace falta alcanzar rápidamente una concentración alta del antibiótico en sangre.
El medicamento también tiene riesgos propios. Igual que con la eritromicina y otros macrólidos, se han descrito reacciones alérgicas graves poco frecuentes —angioedema y anafilaxia, en algunos casos con desenlace mortal—; parte de ellas cursó en oleadas, con retorno de los síntomas, y exigió una observación y un tratamiento prolongados. Cualquier diarrea que comience después de las primeras dosis obliga a descartar una colitis pseudomembranosa. Como con todo antibiótico, conviene vigilar los signos de sobreinfección por microorganismos resistentes, incluida la fúngica. Con los macrólidos se ha observado prolongación de la repolarización cardíaca y del intervalo QT con riesgo de arritmias y de taquicardia de tipo torsade de pointes, y en personas predispuestas no puede descartarse por completo ese efecto de la azitromicina. Dado que el medicamento se metaboliza en el hígado y se elimina con la bilis, en la enfermedad hepática grave no se utiliza, y si aparecen alteraciones graves de su función el tratamiento se interrumpe; con una filtración glomerular inferior a 10 ml/min se requiere precaución por el posible aumento de la exposición general al fármaco. Los trastornos neurológicos y psiquiátricos son otro motivo de precaución.
Interacciones medicamentosas
La mayor parte del listado la ocupan medicamentos que se estudiaron junto con la azitromicina sin encontrar un efecto apreciable: teofilina, carbamazepina con su metabolito activo, metilprednisolona, zidovudina, didanosina, indinavir, terfenadina (incluida la ausencia de cambios en el intervalo QT), rifabutina y también cimetidina tomada dos horas antes del antibiótico. Aun así, hay varias reservas a esa lista: en otros macrólidos sí se ha descrito interacción con la teofilina, por lo que se vigilan los signos de aumento de su concentración; con el uso conjunto de rifabutina se observó neutropenia, aunque no se ha demostrado la relación con la combinación en sí; la azitromicina aumentaba el contenido de zidovudina fosforilada en las células sanguíneas y el significado clínico de ello no se conoce.
La segunda parte del listado exige actuar. Los derivados de la ergotamina no se emplean junto con la azitromicina. La cisaprida se metaboliza por la enzima CYP3A4, cuya actividad inhiben los macrólidos, por lo que la administración conjunta amenaza con prolongación del intervalo QT, alteraciones ventriculares y torsade de pointes. Los antiácidos reducen un 30% la concentración máxima del antibiótico en sangre sin modificar la biodisponibilidad total, de modo que se separan en el tiempo: la azitromicina se toma al menos una hora antes o dos horas después de ellos. Con los anticoagulantes cumarínicos se ha descrito potenciación del efecto, por lo que el tiempo de protrombina se controla con más frecuencia. La ciclosporina y la digoxina exigen control de su concentración en sangre, y en la digoxina puede aumentar, ya que los macrólidos limitan su metabolismo intestinal. El nelfinavir eleva el área bajo la curva de la azitromicina un 113% y la concentración máxima un 136%; la dosis no se modifica entonces, pero las reacciones adversas se vigilan con más atención. Sobre astemizol, triazolam, midazolam y alfentanilo no hay datos: con ellos se actúa con precaución por analogía con la eritromicina, en la que se describió potenciación del efecto de estos fármacos.
Embarazo y lactancia
No se han realizado estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas. En los experimentos con animales la azitromicina atravesaba la placenta y en ratas no mostró efecto teratógeno, pero la seguridad de su uso durante el embarazo quedó sin establecer. La conclusión de la ficha técnica es estricta: durante el embarazo el medicamento no se utiliza, salvo en casos de riesgo vital en los que no es posible otro tratamiento adecuado.
La azitromicina pasa a la leche materna y no se sabe si afecta al lactante, por lo que durante el tratamiento la lactancia se interrumpe. En el niño, si el antibiótico llega con la leche, son posibles, entre otras cosas, diarrea, infección fúngica de las mucosas y reacción alérgica. La leche extraída durante el tratamiento y en los dos días siguientes a su finalización se desecha; más tarde puede reanudarse la lactancia.
Reacciones adversas
Con mayor frecuencia el medicamento afecta a la digestión: náuseas, vómitos, diarrea, dolor y calambres abdominales pertenecen a las reacciones frecuentes. De forma poco frecuente aparecen heces muy blandas, capaces de provocar deshidratación, distensión abdominal e indigestión. Las reacciones raras del mismo grupo son estreñimiento, cambio de color de la lengua y pancreatitis. Aparte se han descrito decoloración de los dientes y colitis pseudomembranosa.
Fuera del aparato digestivo se registran de forma poco frecuente mareos, convulsiones, cefalea, somnolencia, alteraciones del olfato y del gusto, reacciones alérgicas con erupción y prurito, dolor articular, pérdida de apetito y vaginitis. Son raras las parestesias, el síncope, el insomnio y la hiperactividad, y entre los trastornos psiquiátricos el comportamiento agresivo, la agitación, la ansiedad, el nerviosismo y la sensación de extrañeza respecto a uno mismo; en personas mayores es posible el delirio. Se consideran raras pero peligrosas la anafilaxia con edema, las reacciones cutáneas graves (eritema multiforme, síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica), las alteraciones de la función hepática hasta la hepatitis y la ictericia colestásica y, en casos aislados, la necrosis y la insuficiencia hepática, así como la nefritis intersticial y la insuficiencia renal aguda. Con la administración prolongada de dosis altas se ha descrito pérdida de audición, incluidas sordera y acúfenos, y allí donde se pudo seguir observando a los pacientes la alteración resultó transitoria. Por parte de la sangre y del corazón son posibles en raras ocasiones trombocitopenia, anemia hemolítica, neutropenia leve transitoria, palpitaciones y alteraciones del ritmo, entre ellas taquicardia ventricular, y también descenso de la presión arterial.
Sobredosis
El cuadro de la sobredosis de antibióticos macrólidos es reconocible: pérdida transitoria de audición, náuseas intensas, vómitos y diarrea. Con dosis superiores a las recomendadas se observaron las mismas reacciones que con las dosis habituales; la azitromicina no producía otras nuevas y propias solo del exceso.
La ayuda se describe de forma breve: lavado gástrico y tratamiento general de soporte. Merece atención aparte la pérdida de líquidos, porque los vómitos y las heces blandas deshidratan a un niño más rápido que a un adulto, de modo que en caso de sobredosis hace falta un médico y no esperar.
Cómo obtener la receta de AzitroLek en línea
La dosis de esta suspensión se calcula por el peso corporal, y tres de las siete indicaciones aparecen en la ficha técnica marcadas como «correctamente diagnosticadas», es decir, la decisión corresponde al médico incluso cuando a los padres la enfermedad les parece conocida. Por eso en el cuestionario importan el peso del niño, qué le duele exactamente y desde cuántos días, y si se hizo un frotis o un cultivo. AzitroLek se dispensa con receta, y la receta en e-zdrowie.com se tramita a distancia: usted rellena un cuestionario médico, el médico estudia las respuestas, el código de la receta electrónica llega por mensaje y el medicamento puede retirarse en cualquier farmacia polaca.
Este esquema tiene también su otra cara, y decirlo con honestidad resulta más útil que callarlo: si las respuestas apuntan a una infección vírica o a una situación en la que la primera elección sigue siendo la penicilina, el médico indicará otro tratamiento o propondrá completar primero las pruebas. Para un antibiótico ese es un desenlace normal de la consulta y no una negativa.
